Oración por la paz

Leonardo Gutiérrez Berdejo

Que las discusiones por la paz en Colombia pasen por La Habana, Caracas, Washington, Oslo o cualquier otra ciudad, me tiene sin cuidado; igual si pasara por la voluntad presidencial o por el debate en el Congreso de la República, que, aunque desprestigiado, algo positivo podría salir de allí.

No me disgusta que pase por la opinión de los poderosos gremios empresariales o por el de los latifundistas; por las hipócritas y sacrosantas cofradías, o por la de las numerosas organizaciones civiles, sean cuales fueren los objetivos que persigan. Por el contrario, de gran valor sería que se considere el punto de vista de todos ellos y de los dudosos e ideologizados organismos de control del Estado, las politizadas Cortes y la de los arrogantes e intocables círculos académicos.

Me importa muy poco que pase por la opinión de los envilecidos y prepotentes políticos, la de los terratenientes, por la de los dueños de grandes fortunas financieras; la de los caciques regionales o de sus aúlicos y trabalingüísticos. Nada de esto me disgusta, por muchas razones valoro que se pudieran escuchar sus planteamientos sobre la paz, todo con el fin de que el país entero supere las diferencias y se integre alrededor del propósito de reencontrarse y conciliarse en favor de este asunto tan espinoso y esquivo para la nación colombiana. Pero, por encima de todo, también aspiro a una paz que pase por:

  1. Eliminar a las EPS del sistema de salud de Colombia y crear en su reemplazo otro sistema que considere a la salud como un derecho;
  1. Una reforma educativa que contemple una educación gratuita y de calidad y para todos en todos los niveles y al servicio de los intereses de Colombia;
  1. La defensa plena y cierta de los Derechos Humanos y el cumplimiento del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de los desvalidos, los ancianos sin pensión, y por una pensión universal para todos los mayores sin capacidad de pago;
  1. Una reforma agraria que elimine la gran concentración territorial, los grandes latifundios improductivos, y beneficie a los campesinos sin tierra y los desposeídos;
  1. La eliminación del poder sin límites de los terratenientes, los altos mandos militares y los altos jerarcas de las diversas iglesias; y por la despolitización de la Procuraduría y la justicia y todos los órganos de control;
  1. Aspiro a una paz que pase por mejorar unos ineficientes y costosos servicios públicos y que estos estén al alcance de todos; para que todo aquello que fue de la nación regrese a sus manos; para que los bienes que se le entregaron al capital privado regresen al Estado; para que las telecomunicaciones, la salud, la educación y todos los servicios públicos, incluyendo los aeropuertos, y la explotación minera y la de hidrocarburos sean de los colombianos y manejadas por el propio Estado;
  1. Sueño con una paz que conduzca a la expedición de políticas y acciones públicas, orientadas siempre a una protección social cierta y efectiva y brinde respuestas a todos los niveles de vulnerabilidad, riesgos y privaciones, vinculados al desempleo, la miseria, la enfermedad, la maternidad, la crianza de los hijos, las discapacidades, el envejecimiento y muchas privaciones;
  2. Por una reforma del sistema financiero que limite sus exageradas utilidades, y se establezca una banca nacional-estatal que beneficie a la industria y el desarrollo nacional;
  3. Una paz que evite que la deuda externa e interna del país continúe aumentando, para que se cancele con el fin de no seguir pagando altos intereses que solo enriquecen a los dueños del capital financiero;
  1. Por una defensa cierta y real de los derechos digna de la mujer;por una justicia que no haga distinciones y no vacile en castigar a los poderosos;
  1. Por una atención efectiva a las minorías étnicas, religiosas, sociales y sexuales y para que nunca más muera un niño, una mujer embarazada o persona alguna de desnutrición o por falta de atención médica; para que no se les entregue un solo peso más a los insensibles dueños de las EPS y de otras instituciones prestadoras de servicios y para que nunca más muera una persona en las puertas de las EPS;
  1. Por una distribución equitativa de la riqueza y del ingreso nacional; por un control efectivo y real sobre el capital financiero y de todas las operaciones bursátiles y financieras, y por un castigo ejemplar a los especuladores financieros y los acaparadores de los productos de la canasta familiar;
  1. Por un proceso de paz que pase por la eliminación real de la pobreza y por un sistema de justicia que persiga y castigue la corrupción de las capas y los grupos privilegiados, del Congreso y de otros sectores contaminados de la sociedad;
  1. Una paz que pase por eliminar la permanencia vitalicia de los congresistas y por una verdadera y efectiva reforma electoral;
  1. Por unas reestructuración de las fuerzas armadas y de la doctrina militar vigente que conduzca a la desmilitarización del Estado y a la reducción de las fuerzas armadas;
  2. Por el desarrollo de una agricultura autónoma y productiva que brinde una alimentación soberana y resguarde los derechos de los campesinos,
  1. Una paz que brinde mecanismos para recuperar las playas, las islas, las empresas y los territorios entregados a particulares;
  1. Por un salario justo que brinde seguridad;
  1. En fin, una paz evidente que pase y llegue a la cotidianidad de cada casa, de cada rincón del país y que cobije a todos los colombianos con el manto de una verdadera justicia social.

Leonardo Gutiérrez Berdejo

Economista de la Universidad Central,

Enero de 2014

 

Emilio Salgari

Breve Biografía

Emilio Salgari nació en el seno de una familia de pequeños comerciantes. En 1878 comenzó sus estudios en el Real Instituto Técnico Naval «Paolo Sarpi», en Venecia, pero no llegó a obtener el título de capitán de gran cabotaje. Su experiencia como marino parece haberse limitado a unos pocos viajes de aprendizaje en un navío escuela y un viaje posterior, probablemente como pasajero, en el barco mercante Italia Una, que navegó durante tres meses por el Adriático, atracando en el puerto de Brindisi. No hay evidencia alguna de que realizase más viajes, aunque el propio autor así lo afirma en su autobiografía, declarando que muchos de sus personajes están basados en personas reales que conoció en su vida como marino. Salgari se daba a sí mismo el título de «capitán» e incluso firmó con él algunas de sus obras.

La primera publicación de Salgari fue el relato breve I selvaggi della Papuasia, que apareció por entregas en el periódico milanés La Valigia a partir de julio de 1883. También en 1883 se inició en el periódico veronés La Nuova Arena la publicación de su primera novela, Tay-See, que vería después la luz como volumen independiente con el título de La rosa del Dong-Giang. En octubre del mismo año comenzó a publicarse El tigre de Malasia, primera versión de la novela inaugural del ciclo de Sandokán, que se editaría posteriormente con el título de Los tigres de Mompracem, con algunos cambios. La primera novela en publicarse de forma independiente fue La favorita del Mahdi, en 1887.

Gracias al éxito de sus obras, consiguió un puesto como redactor fijo en La Nuova Arena que mantuvo hasta 1893. Por entonces tuvo lugar un curioso incidente: ofendido por haber sido llamado «mozo» en un artículo por el periodista Giuseppe Biasioli, lo desafió a duelo. Como resultado, Biasioli tuvo que ser hospitalizado y Salgari pasó seis meses en la cárcel.

En 1889 se suicidó el padre de Salgari, siendo el primero de una impresionante cadena de suicidios familiares que incluye el del propio escritor (1911), el de su hijo Romero (1931) y el de su otro hijo Omar (1963). En enero de 1892 contrajo matrimonio con la actriz de teatro Ida Peruzzi (a la que llamó siempre cariñosamente «Aida», como la heroína de Verdi). Ese mismo año nació la primera hija del matrimonio, Fátima, a la que siguieron tres varones, Nadir (1894), Romero (1898) y Omar (1900). También en 1892 el escritor trasladó su residencia a Turín, donde trabajó para la editorial Speirani, especializada en novelas juveniles.

En 1898 el editor Donath convenció a Salgari para que se mudase a Génova, donde trabó amistad con el que sería el más destacado ilustrador de su obra, Giuseppe «Pipein» Gamba. En 1900 regresó a Turín. Las circunstancias económicas de la familia se fueron haciendo cada vez más difíciles, a pesar del trabajo incansable de Salgari para mantener un respetable decoro burgués. En 1907 cesó su contrato con Donath y pasó a trabajar para la editorial Bemporad, para la cual escribiría, hasta su muerte en 1911, un total de diecinueve novelas. Su éxito entre el público juvenil fue creciendo, llegando algunas de sus novelas a alcanzar tiradas de 100.000 ejemplares. Sin embargo, su desequilibrio psíquico y la locura de su esposa,2 que tuvo que ser internada en el psiquiátrico de Collegno, cerca de Turín, le condujeron al suicidio. Después de un intento fallido en 1909, se quitó la vida abriéndose el vientre con un cuchillo según el rito japonés del seppuku, más conocido como harakiri, el 25 de abril de 1911. Dejó escritas tres cartas, dirigidas, respectivamente, a sus hijos, a sus editores y a los directores de los periódicos de Turín. La carta a sus editores es suficientemente elocuente.

Obra

A lo largo de su prolífica carrera como escritor, Salgari escribió, según su biógrafo Felice Pozzo, ochenta y cuatro novelas y un número de relatos cortos imposible de determinar. La mayor parte son novelas de aventuras ambientadas en lugares exóticos, aunque cultivó también la ciencia ficción, con la atípica novela Las maravillas del 2000 (1907). En España, muchas de las novelas fueron publicadas por Saturnino Calleja y posteriormente por Gahe divididas en dos volúmenes, con títulos diferentes a los originales. Por ejemplo: Le due tigri se dividió en dos partes, que se titularon Los estranguladores y Los dos rivales.

Después de la muerte de Salgari, proliferaron las novelas falsamente atribuidas, muchas de ellas escritas por sus propios hijos, Omar y Nadir.3

Algunas de las novelas de Salgari están relacionadas entre sí, constituyendo extensos ciclos narrativos protagonizados por los mismos personajes.

Títulos

Existe cierto desorden y confusión en cuanto a los títulos de las obras de Salgari en español. Algunas editoriales retitulan las obras. O publican en dos tomos una novela, retitulando a su vez cada tomo. En brevedad, se presentan aquí algunos de los títulos de la extensa obra de Salgari.

1) Los tigres de Mompracem (Le tigri de Mompracem, 1900) Fue inicialmente publicado por entregas en 1883-1884, bajo el título La tigre della Malesia.

 

2) Los misterios de la jungla negra (I misteri della jungla nera, 1895) Fue inicialmente publicado por entregas en 1887, bajo el título Gli strangolatori del Gange. Y publicado nuevamente en 1893 y 1894 bajo el título L’amore di un selvaggio. La editorial Acme, de Buenos Aires, la tituló: Los misterios de la jungla negra. La editorial Orbis, de Barcelona, en su colección “Emilio Salgari”, la publicó en dos tomos: Los misterios de la India y La jungla negra.

3) Los piratas de la Malasia (I pirati della Malesia, 1896) La editorial Acme, de Buenos Aires, en su colección “Robin Hood”, la títuló Sandokán.

4) Los dos tigres (Le due tigri, 1904)

La editorial Gahe, de Madrid, en su colección “Salgari”, la publicó en dos tomos: Los estranguladores y Los dos rivales.

5) El rey del mar (Il re del mare, 1906)  Publicada originalmente por entregas, entre 1904 y 1905. Esta novela consta de dos partes: 1ª Parte: La Malasia en llamas (La Malesia in fiame); 2ª parte: El hijo de Suyodhana (Il figlio di Suyodhana). La editorial Orbis, de Barcelona, publicó ambas partes como tomos separados, titulados: El rey del mar, y Por el mar de la Sonda. La editorial Acme, de Buenos Aires, la publicó en un solo volumen: El rey del mar.

6) A la conquista de un imperio (Alla conquista di un impero, 1907)

La editorial Acme, de Buenos Aires, la tituló: A la conquista de un imperio. Ésta fue la última novela de este ciclo publicado por Editorial Acme, dejando, pues, la saga inconclusa.

7) La venganza de Sandokan (Sandokan alla riscossa, 1907) La editorial Orbis, de Barcelona, en su colección “Emilio Salgari”, la publicó en dos tomos: Sandokán y El desquite de Sandokán.

8) La reconquista de Mompracem (La riconquista del Mompracem, 1908)

La editorial Orbis, de Barcelona, en su colección “Emilio Salgari”, la publicó en dos tomos: La reconquista de Mompracem y Al asalto de Baraumi.

9) El falso brahmán (Il bramino dell’Assam, 1911)

10) La caída de un imperio (La caduta di un impero, 1911)

11) El desquite de Yáñez (La rivincita di Yanez, 1913)

El Mediterráneo: entre el placer y la tragedia

El Mediterráneo: entre el placer y la tragedia

Leonardo Gutiérrez Berdejo. TEGGM

Una cosa es saber que el Mediterráneo es un concepto geográfico y cultural y una extensión del Océano Atlántico. Otra, muy distinta, es pensar que este mar, único por su forma y escenario de tantas historias, que van desde la mitológico hasta lo económico y lo geopolítico, continúe siendo hoy un destino de sueños y de realidades trágicas que parecen arrancadas de un maremágnum dramático y de sueños a la vez.

Historias, mitos, sueños, dramas y realidades geopolíticas se conjugan al unísono en este mar como un sino etéreo y subliminal o, tal vez, como una sentencia trágica que golpea el pensamiento de quienes se encuentran en el centro de este conjunto. A lo anterior, ¿quién no ha soñado en viajar en un crucero lujoso recorriendo las aguas milenarias de este mar que, en su momento, fue el paso que habría de transformar el mundo? O, ¿quién ,por el contrario, no se ha sentido conmovido por el drama de miles y miles de inmigrantes que buscan en el lado occidental algún sosiego a su desesperada situación? Para cualquier persona, dadas las circunstancias que a diario se viven en este mar, no resulta difícil imaginar los escenarios contradictorios de esta realidad.

El Mediterráneo no es sólo el segundo mar interior más grande del mundo, después del Caribe, sino que es único por su configuración geográfica que acoge cuatro grandes penínsulas: Ibérica, Itálica, Balcánica, en Europa, y la de Anatolia en Asia. A su vez, acoge otros mares interiores, tales como: el Baleárico, Tirreno, Adriático, Jónico, Egeo, y Negro. De este modo, el Mediterráneo comunica el Atlántico con Asia a través del mar Negro y el Mar Rojo a través del Canal de Suez. Europa, Asia y norte de África, unidos a través de un mar legendario y excepcional.

El Mediterráneo alberga múltiples islas y archipiélagos, algunos mayores, como los de gran tamaño: Baleares, Córcega, Cerdeña, Sicilia, Creta y Chipre. Otras, menores: Alborán, Chafarinas, Columbretes, Elba, Malta, Pantellería, Dalmacia, Jónicas, Itaca, Cícladas, Lesbos, Rodas, Dodecanesso, cada una de ellas con sus propias historias y leyendas. El Mediterráneo y su cuenca es la región del olivo y de los cereales y fue el escenario de los primeros descubrimientos geográficos, simultáneos al origen de la navegación marítima.

Este mar, es también historia. Una historia que articula al antiguo Egipto, Israel y Fenicia y a Grecia y Roma, civilizaciones éstas que llegaron a convertir al Mediterráneo en el Mare Nostrum. La irrupción del Islam significó, en cierto modo, la ruptura de la unidad, pero lo admirable de esta irrupción fue que la actividad del intercambio comercial se mantuvo siempre viva y dinámica entre las diferentes ciudades, a pesar de todo.

 

Ya en la edad media, los matemáticos árabes lograron aportar la verdadera magnitud del Mediterráneo (2.5 millones de kilómetros cuadrados) y en épocas posteriores, fue el camino de la extensión de la civilización occidental hacia América y a todo el mundo a través de la Revolución Industrial y el colonialismo. Estos hechos dieron como resultado el cambio de eje  del Mediterráneo al Atlántico, lo que se evidenció con mayor fuerza y visión a partir de la crisis del siglo XVII.

 

La obra de Fernand Braudel (Fr.1902-1985) representó un avance significativo en el conocimiento del Mediterráneo al explicar diferentes hechos políticos, culturales y económicos de la Europa del siglo XVI y caracterizó las sociedades mediterráneas en una perspectiva global formada a lo largo de los siglos con aspectos sociales que se extendieron a muchas generaciones y les definieron características específicas. Braudel designó el Mediterráneo como una llanura líquida y la comparó con el desierto del Sahara, al que caracterizó como un entorno vivo.

 

Miles y miles de años de geografía, de historia y de cultura llevan a uno a pensar si, realmente, unos cuantos días de placentero crucero, como los que suelen realizarse a diario, alcanzan para asimilar todo lo que encierra este legendario y único mar que un día vio navegar sobre sus aguas la expedición que daría como resultado el descubrimiento de América, hecho éste que dio lugar, paradójicamente, a la pérdida o desplazamiento de su importancia hacia otro lugar del Atlántico.

 

Mientras se asimila esto, invito a pensar por un momento en los miles y miles de personas, provenientes de diferentes lugares del norte de África, especialmente de Irak y Siria, que se han atrevido a cruzarlo en las condiciones más inseguras para buscar un mundo mejor, al otro lado, en Europa. Muchos de estos inmigrantes, por las condiciones del viaje, han encontrado en este mar su tumba y quienes han logrado alcanzar la otra orilla en países tales como España, Italia, Francia, Alemania y Grecia, han visto también pisoteada de una manera brutal su dignidad por la intolerancia de algunos que dan muestra de desconocer lo que este mar significó y aportó para el auge y el poderío del que llegaría a gozar Europa en épocas posteriores -y aún hoy- cuando la luz, las matemáticas y los dioses aún no había llegado a Occidente y las fuentes de las riquezas, del conocimiento y de la cultura se encontraban allende el Mediterráneo: en Oriente.

Por lo pronto, mientras la leyenda y la tragedia, al lado del placer y el drama, se juntan en una extraña simbiosis en las aguas de este maravilloso mar, el descanso placentero y de ensoñación de miles y miles de turistas de la Europa nórdica y de muchos otros lugares del mundo, en sus acogedoras y cálidas playas, continúa avivando la economía de los paises mediterráneos, de espaldas a una realidad que debería sacudir la sensibilidad de una dirigencia política, económica y religiosa que presume de democrática y de defender el respeto de los derechos humanos.

Nota: Palabras: 961. Caracteres (sin espacio)    4.900. Con espacio: 5889. Párrafos: 13.  Líneas: 77.