Recordando a Herbert Marcuse

7 célebres frases de Marcuse

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 8 marzo, 2019Edith Sánchez

Las frases de Marcuse son directas y críticas. Nos permiten reconocer los enormes límites de libertad, dentro de los que nos desenvolvemos. Alertan sobre la complacencia con las condiciones de injusticia, alienación y falta de autonomía.

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 8 marzo, 2019Edith Sánchez

Son muchas las frases de Marcuse que han trascendido en el tiempo. Este filósofo de origen alemán tuvo “una gran obsesión” que se refleja en la mayoría de sus afirmaciones: la libertad. Ese era el valor que lo trasnochaba y lo conducía a interesantes reflexiones.

Herbert Marcuse fue perseguido por el régimen nazi y tal vez por eso mismo aprendió a reconocer la importancia fundamental de ser libre. Como a otros contemporáneos suyos, a él también le impresionó el grado de alienación al que llegó la sociedad alemana con el fenómeno Hitler.

Las frases de Marcuse también incorporan una crítica radical a la sociedad capitalista. Encontró que más allá de ser un sistema económico, era también un sistema ideológico que terminaba cautivando incluso a quienes explotaba. Sin más preámbulos, estas son siete de sus afirmaciones más célebres.

La libre elección de amos no suprime ni a los amos ni a los esclavos. Escoger libremente entre una amplia variedad de bienes y servicios no significa libertad si estos bienes y servicios sostienen controles sociales sobre una vida de esfuerzo y de temor, esto es, si sostienen la alienación”.

-Herbert Marcuse-

1. La libertad intelectual

… “la libertad intelectual significaría la restauración del pensamiento individual absorbido ahora por la comunicación y adoctrinamiento de masas, la abolición de la opinión pública junto a sus creadores”.

Esta es una de esas frases de Marcuse que no tiene mucho sentido para un gran número de personas en la actualidad. Él habla de libertad intelectual, pero en el mundo contemporáneo son más los que prefieren plegarse a las mayorías.

Desafortunadamente, en el ser humano de hoy existe más afán por sumarse a la gran masa, que por reafirmar su individualidad. Apartarse del rebaño asusta e incomoda. Por eso la libertad intelectual no es un bien tan apreciado.

Chico pensando mirando por la ventana

2. El romanticismo y la difamación

‘Romántico’ es un término de difamación condescendiente que se aplica fácilmente a las posiciones de vanguardia”.

Esta es una de esas bellas frases de Marcuse que nos hablan de algo que se repite sin cesar en el mundo: la descalificación de quienes sueñan con un cambio. A ellos se les da el calificativo de “románticos”, con el propósito de ridiculizarlos de algún modo.

Por eso Marcuse habla de esa palabra como una suerte de difamación. Dice que es condescendiente, porque se trata de una sutileza. A la vez, señala que quienes son catalogados así, de una u otra forma representan una forma de liderazgo.

3. Una de las frases de Marcuse sobre el aprendizaje

El entretenimiento y el aprendizaje no se oponen; el entretenimiento puede ser el modo más efectivo de aprender”.

No le falta razón al filósofo. Y eso que él proviene de un campo que muchos consideran denso y difícil. Sin embargo, no dejó de pensar que solo aquello que captura nuestra atención, genera aprendizaje.

En este caso la palabra entretenimiento alude a aquello que nos causa diversión y placer. Se equivocan los que piensan que el aprendizaje es una función básicamente intelectual. En la raíz de este hay fuertes componentes afectivos que lo determinan.

4. El ser humano como instrumento

Esta es la forma pura de servidumbre: existir como instrumento, como cosa”.

El tema de la libertad, la esclavitud y la servidumbre es recurrente en las frases de Marcuse. En este caso habla de esas realidades en las cuales un ser humano deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en el medio para algo.

Toda forma de instrumentalización o utilización de una persona la reduce a un nivel de servidumbre. No importa si esto ocurre en el mundo laboral, en la familia o en la pareja. Ningún ser humano debe servir como medio para que otro alcance sus objetivos.

5. La esclavitud actual

Los esclavos de la sociedad industrial desarrollada son esclavos sublimados, pero son esclavos”.

Esta es otra de esas frases de Marcuse que quizás no tenga sentido para muchas personas en la actualidad. Cuando el filósofo habla de esclavitud se refiere a cualquier tipo de relación en la que un ser humano convierte en objeto de provecho a otro.

En este caso se alude a la sociedad industrial. Lo que señala Marcuse se ve especialmente reflejado en las capas medias, con ingresos algo más elevados del promedio. Piensan que la relativa libertad de consumo que tienen es verdadera libertad, cuando no es más que otro signo de su esclavitud.

6. Las cosas son dueñas de las personas

Los productos adoctrinan y manipulan; promueven una falsa consciencia inmune a su falsedad”.

En este caso Marcuse se refiere al poder que los objetos de consumo adquieren sobre nosotros. En el mundo actual, quizás el caso más emblemático sea el de los juguetes infantiles. Se puede decir que estos juegan con el niño, en lugar de lo contrario.

Los adultos también tienen sus propios “juguetes”. Es el caso del teléfono móvil, que en muchísimos casos lleva a un juego absurdo y compulsivo, que captura la mente y la mantiene errática. De esta forma, adoctrina y manipula.

Personas con móviles en las manos

7. El concepto de alienación

Acabo de sugerir que el concepto de alienación parece hacerse cuestionable cuando los individuos se identifican con la existencia que les es impuesta y en la cual encuentran su propio desarrollo y satisfacción”.

Esta es, sin duda alguna, una de las más interesantes frases de Marcuse. En ella denuncia el estado de alienación presente en la sociedad contemporánea. Lo más grave de la misma es que es consentida. Muchos se identifican con ella y procuran vivir de acuerdo con la lógica de la misma.

Como también lo señalaba Foucault, a las personas ya no hay que presionarlas para que se plieguen a las órdenes del sistema. Lo hacen con gusto. De hecho, les aterra estar fuera de ese sistema. Ese ha sido uno de los mayores triunfos de sus amos.

Marcuse es uno de esos filósofos con vocación universal y que está llamado a perdurar en el tiempo. Su aporte nutrió grandes movimientos sociales y sigue siendo un faro que ilumina el camino de aquello que tanto le obsesionaba: la libertad.

5 fantásticas frases de Gianni Rodari

5 fantásticas frases de Gianni Rodari

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Casi todas las frases de Gianni Rodari están dirigidas a los niños o hablan de ellos. Este escritor, pedagogo y periodista italiano fue un apasionado de los fenómenos de la imaginación. Encontró que los niños eran una veta inagotable de fantasía y de verdad. Por eso dedicó gran parte de su obra a ellos.

Como muchos otros de sus contemporáneos, vivió los rigores de la Segunda Guerra Mundial. Perdió a uno de sus hermanos y a entrañables amigos por ese conflicto. Y además, tuvo una actividad notable como periodista en aquellos años.

Creo que los cuentos de hadas, los viejos y los nuevos, pueden ayudar a educar la mente. El cuento de hadas es el lugar de todas las hipótesis”.

-Gianni Rodari-

Las frases de Gianni Rodari reflejan una de sus grandes virtudes: la originalidad. Cultivó con esmero la literatura infantil. Su obra Gramática de la fantasía se convirtió en un verdadero clásico. Hoy se le recuerda como un hombre que comprendió la mente infantil y que hizo todo por revalorizarla. Estas son algunas de sus afirmaciones.

El llanto y la risa de los niños

En muchas de las frases de Gianni Rodari aparece un pedagogo sensible, que aboga por el respeto a los niños. También por una educación que proteja la sensibilidad y despierte la pasión por el conocimiento. Una educación, fundamentalmente, humana.

Los mejores regalos

Su postura al respecto queda sintetizada en esta afirmación: “¿Merece la pena que un niño aprenda llorando lo que puede aprender riendo?” En este caso, llama a una educación que no sea restrictiva, ni severa. La disciplina académica no tiene por qué ser sufrimiento.

Un tema tan sencillo y a la vez tan profundo como el de los regalos también tuvo lugar en las frases de Gianni Rodari. Al respecto señala: “Los mejores regalos no se compran, los mejores regalos son los que se hacen”.

En el mundo actual nos hemos acostumbrado a obsequiar artículos y objetos a los demás. Esto, quizás, permite cumplir con un protocolo. Al mismo tiempo, despoja a los regalos de su más profundo valor: la autenticidad de afectos involucrada en ellos.

El error es un tema universal. Ha suscitado toda suerte de reflexiones a lo largo de la historia. La visión de Gianni Rodari al respecto es fabulosa. Una de sus frases dice: “Los errores son necesarios, útiles como el pan, y a menudo hermosos: por ejemplo, la torre de Pisa”.

Una de las frases de Gianni Rodari sobre el error

Esta es, sin duda alguna, una bella manera de abordar el error. No solamente señala que los errores son útiles, sino que también muestra que pueden dar como resultado algo insospechado y hermoso.

Mujer sentada frente al mar simbolizando las frases de Gianni Rodari

Lo que hay en nuestro corazón

La fantasía es el eje de todo el pensamiento y la obra literaria de Gianni Rodari. De ahí que al referirse a lo que hay en el interior del ser humano diga: “En el corazón todos tenemos un caballero lleno de valor, que siempre está listo para volver a ponerse en viaje”.

Es una forma de señalar que dentro de cada uno de nosotros sigue vivo ese niño soñador, que le pone alas a su imaginación y quiere emprender grandes aventuras, llenas de nobles propósitos. De hecho, toda su obra es un llamado a que nos pongamos de nuevo en contacto con ese héroe interno que sigue vivo en algún rincón de nuestro corazón.

El verdadero valor de la fantasía

Rodari hace una defensa radical de la imaginación y de la fantasía. Una de sus afirmaciones lo deja ver muy claramente. Dice así: “La fantasía no es un lobo malo al cual hay que tener miedo, ni un delito que haya que vigilar constantemente, sino un mundo extraordinariamente rico y marginado de una forma estúpida”.

Muchas veces se llama a la gente a ser “realista”. Incluso a los niños se les exige que se atengan a los hechos. Parece que imaginar de más es una amenaza, cuando en la práctica es una fuente de inagotable riqueza. Cada fantasía tiene también mucho de verdad. Rechazarla o menospreciarla equivale a cercenar una de las partes más valiosas de la nuestro ser.

Todas las frases de Gianni Rodari son hermosas e inspiradoras. Su obra en conjunto es un homenaje a la infancia. No solo a esa infancia de edad, sino al niño interior que nos habita a todos. Sus palabras resultan muy refrescantes para un mundo que muchas veces se muestra árido y poco sensible a las verdaderas prioridades del ser humanom

Un cuento de Gianni Rodari

Domingo por la mañana

[Minicuento – Texto completo.]Gianni Rodari

En palabrasynarraciones.com


El señor César era muy rutinario.

Todos los domingos por la mañana se levantaba tarde, daba vueltas por casa en pijama y a las once se afeitaba, dejando abierta la puerta del baño.

Aquel era el momento esperado por su hijo Francisco, que tenía solo seis años, pero manifestaba ya una inclinación por la medicina y la cirugía. Francisco tomaba el paquete de algodón hidrófilo, la botellita de alcohol desnaturalizado, el sobre de los esparadrapos, entraba al baño y se sentaba en el taburete a esperar.

-¿Qué hay? -pregunta el señor César, enjabonándose la cara.

Los otros días de la semana se afeitaba con la máquina eléctrica, pero el domingo usaba todavía el jabón y las cuchillas. Francisco se torcía en el pequeño asiento, serio, sin responder.

-¿Entonces?

-Bien -decía Francisco- puede ser que tú te cortes. Entonces yo te curaré.

-Ya -decía el señor César.

-Pero no te cortes a propósito como el domingo pasado -decía Francisco severamente-, a propósito no vale.

-De acuerdo -decía el señor César.

Pero cortarse sin hacerlo aposta no lo lograba. Intentaba equivocarse sin quererlo, pero es difícil y casi imposible. Hacía de todo para estar distraído, pero no podía. Finalmente, aquí o allá, el corte llegaba y Francisco podía entrar en acción. Secaba el hilo de sangre, desinfectaba, pegaba el esparadrapo. Así cada domingo el señor César regalaba un hilo de sangre a su hijo, y Francisco estaba convencido de ser útil a su distraído padre.

FIN

Los escenarios en La Cumbre y el círculo del fuego

Idioma. Español

Autor: Leonardo Gutiérrez Berdejo

Formato: Original

Número de páginas: 281

El espacio en la narración viene determinado por las preguntas cómo y dónde, por tanto sirve para situar al lector.

El espacio o el lugar donde se desarrollan los hechos es presentado normalmente por el narrador. En este caso, estos espacios toman gran fuerza porque están muy ligados a los cambios que experimenta quien cuenta la historia.

En La Cumbre y el círculo del fuego,podemos hablar de tres tipos de espacios, que encontramos también en el libro.

1. El espacio físico, o lugares abiertos o cerrados en los que se suceden los hechos.

Hablamos en este caso de una gran variedad de lugares abiertos como Gambote o El Cairo, donde transcurre la mayor parte de la historia; y de espacios cerrados como El Castillo, la mansión de Pasmi o la cárcel en la que encierran a Granciano y a Rosario.

¿Qué es lo que consigue el autor con esta variedad de espacios? Primero, situar al lector ante diferentes situaciones que los personajes experimentan. Y en segundo lugar, el escritor consigue aportar una buena dosis de ritmo a la acción, transportando al lector a diferentes pasajes.

2. El espacio psicológico, o la atmósfera psicológica que envuelve al protagonista. El espacio psicológico está sumamente relacionado con las características emocionales de los personajes, con sus experiencias pasadas y sus anhelos; evidentemente la forma en la que podemos acercarnos a una historia como lectores es convirtiéndonos en los personajes, por lo tanto conocer sus personalidades puede ayudarnos a sentirnos más ellos mismos.

En este caso hablamos especialmente de Granciano, un personaje complejo, poliédrico, diríamos también, que juega constantemente con la verdad o la mentira en el mundo de la adivinación. ¿Realmente es capaz de adivinar el futuro, o no es más que un modo fraudulento de ganarse la vida?

La Cumbre y el círculo del fuego

Título: La Cumbre y el Círculo del Fuego

Idioma: Español

Autor: Leonardo Gutiérrez Berdejo

Formato: Original

Número de páginas: 281 páginas

Temas principales

¿Hasta dónde puede llevarnos la corrupción y el poder mal comprendidos?

¿Cuál es el peso que tienen en la sociedad los políticos corruptos?

¿Realmente existe el poder de la adivinación, de ver el futuro y adelantarnos a lo que sucederá?

¿Cuál es la verdadera dicotomía entre la ciencia y la fe?

Estos son solamente algunos de los temas esenciales que se abordan en el libro La Cumbre y el círculo del fuego del escritor Leonardo Gutiérrez Berdejo.

Esta serie de preguntas son algunas de las que el lector se hace una vez que ha terminado de leerlo.

Pero además, junto con estos temas principales, en el texto encontramos otros de carácter secundario como la adivinación y la clarividencia, la violencia, la delincuencia, los cambios, el miedo, el mal, la guerra, el sufrimiento, la corrupción, la política, el poder, las traiciones, la muerte, la compra de votos y los procesos corruptos de elección de los gobernantes, la traición (como la de Rosario Brochero), la tecnología (como la conversación que mantienen Granciano y Armando en la página 194), los abusos sexuales o la naturaleza.

Temas que se dividen entre los aspectos más personales del narrador, sus amistades, su familia, su relación con Rosario… y aquellos vinculados con el momento social y político que atraviesa Gambote, manejado por corruptos y ambiciosos políticos.

¿Es una crítica llevada al extremo como espejo de muchas sociedades políticas que hoy se dan en el mundo?

¿O no es más que una historia donde lo esotérico tiene cierto peso dentro del contexto de la política y del poder?

Fiesta en la playa

Un capítulo de mi novela La Cumbre y el círculo del fuego

40. Fiesta en la playa

Todo está listo para la fiesta. La tarde es soleada. Desde el lugar del malecón de El Castillo en el que estamos Rosario, Armando, Jacinto y Omairo y yo, escuchamos el canto bravío de las olas que impetuosas se acercan a la playa. Llegan, la acarician y se retiran, igual a como llegaron. Se alejan hacia el horizonte repleto de rayos iluminados y hambrientas de soledad. Vienen ruidosas, se marchan silenciosas. Nos encontramos bajo una inmensa carpa protegidos del ardiente sol de la tarde.

Hacía el lado opuesto del mar y del malecón se extiende Gambote. Puede verse envuelta en el amarillo de la tarde y en el susurro de los amantes que se pasean por las calles llenas de sombras, parece a la vez una heroína arrogante y sumisa, vencedora y vencida, Una suave brisa venida del mar entona un susurro somnoliento. Mi padre, sentado en un mecedor, parece extasiarse con la imagen que tiene al frente. La reconoce, por siempre lo ha acompañado. Al momento, llega Feliciana con dos ollas y otros aparejos de cocina, viene acompañada de una joven.  Es Paula, su sobrina.

Pronto llegará el Comandante y sus hombres a quienes he invitado para que sumen a la fiesta.  

Omairo, Jacinto y el Singo bajan a la playa a buscar y amontonar un poco de leña seca para hacer una fogata para cuando el sol se oculte. Feliciana y Rosario alistan sobre una mesa la carne para asarla. A ellas dos se ha sumado Paula. Es una agraciada morena de escasos veinticinco años, con una sonrisa incitante que deja ver una hilera de dientes, tan blancos y parejos, como si hubiesen sido tallados. Usa un sombrero rosado con puntos blancos y viste un traje blanco, transparente que, a contraluz, dejan ver la siluetas de sus muslos tersos y bien torneados. Su rostro es perfecto, sus ojos verdes brillan con el sol, la pureza de sus pechos agita los sentidos de Armando. Es bella. Sus voluptuosas y firmes caderas atraen la mirada de Armando. Ella le sonríe y le dice que es esteticista.

De un momento a otro, como si presintiera algo, subo velozmente hasta la torre del faro en la que está el catalejo. En la distancia, diviso un punto que se bambolea con las olas. Está lejos, me digo. Bajo de inmediato para reunirme de nuevo con el grupo.

Coquetas gaviotas de mar sobrevuelan el espacio, mientras que un grupo de atrevidas maríamulatas se acercan a la mesa a picotear la carne. Feliciana las espanta con un trapo que tiene en sus manos. No consigue apartarlas, corre a la casa. Se presenta con un espantapájaros que semeja un hombre harapiento, con un sombrero raído. El muñeco tiene una escoba en una mano en actitud de golpear a quien se le acerque, pero las aves ariscas y osadas parecen jugar con el espantapájaros. Picotean la escoba. Termino de limpiar el asador y me acerco a la mesa para ayudar a las tres mujeres.

Benancio se entretiene con ver a las mujeres untar el ajo, la sal, la pimienta y una salsa que trajo Feliciana a la carne. Luego, aparta la mirada de las mujeres y se recrea mirando a lo lejos, montadas sobre las olas, decenas de gaviotas con patas palmeadas que parecen nadar sobre el agua. Son blancas con mezclas grises y algunas zonas negras. Intentan alimentarse de peces y otros animales acuáticos. Otro grupo, lejos de la vista de Benancio, se encuentra sobre la playa en busca de huevos de otras aves y tortugas, insectos, gusanos y granos.

A un costado de las gaviotas, una bandada de fragatas o rabihorcados de la especie Fragata magnificens, de alas largas y potente, común en estas costas, se balancean en el aire buscando zambullirse para atrapar algún pez. El aleteo, suave y armonioso, es ensoñador y cautivante. Espumas blancas se alzan bajo su mirada penetrante. El macho, siempre arisco, luce su distintivo guerrero de color negro que lo distingue de la hembra que se destaca por el pecho blanco y reluciente. Machos y hembras, con su cola prolongada y bífida, pico en forma de garfio, diseño silencioso y certero para penetrar las aguas tibias, a gran velocidad con sus alas cerradas, desde las alturas ventisqueras, chocan contra el agua con la fuerza de un bólido errante.

Por un instante, Rosario suspende la labor y mira hacia el edificio de La Cumbre, desde el lugar en el que se encuentra. Observa la imponencia de la inmensa mole, ahora vestida de negro. El olor a humo todavía se filtra por todos lados y nos llega. Está en esas, cuando en silencio me acerco a ella por detrás, la tomo por el talle y la beso en la nuca. Ella suspira. Luego, me separo y corro hacía la casa para volver casi enseguida con una caja de cervezas que meto en la nevera portátil, repleta de hielo. Antes de ofrecerlas, miro hacia el horizonte marino y veo el punto que antes divisé un poco más grande ya. El resto del grupo hace lo mismo y a lo lejos divisan el punto. Parece una embarcación, les digo. Ellos repiten: si, parece una embarcación, pero está lejos.  

Omairo, Jacinto y el Singo, ya han subido a la plazoleta que hay en el malecón y, mientras los dos primeros se aprestan para asar la carne, el Singo, toma la guitarra que le ha regalado su amigo Leonardo y comienza a interpretar la canción Lejos de ti, el único tango que compuso el cantautor Julio Erazo que los argentinos se lo quisieron apropiar como suyo.

Para calmar la sed, ofrezco cerveza. Me la reciben encantados. La beben en un santiamén. La euforia sube, como resaltan los encantos de las mujeres. Armando, es un maestro con la guitarra. A continuación, los sones de la guitarra se mezclan entre nosotros, y Noches de Cartagena, La luna de Barranquilla y otras canciones más de los compositores Esthercita Forero y Mario Gareña, nos animan a cantar. El grito de Feliciana diciendo que los platos ya están servidos, interrumpe la alegría de los cantos.

Después de comer, ofrezco cervezas y de nuevo Armando toma la guitarra y acompaña a Jacinto que comienza a declamar varios poemas de Pablo Neruda, entre ellos, La gran alegría, La vida y, luego, Oda a la edad. Su voz es firme y grave, como si quisiera ser la del propio Neruda. Éste último poema lo dedica a Benancio, que lo escucha atento, como si quisiera grabar en su memoria cada palabra, cada verso.

Yo no creo en la edad. / Todos los viejos llevan en los ojos un niño, /y los niños/ a veces nos observan como ancianos profundos.

Mediremos la vida/ por metros o kilómetros/ o meses? / Tanto desde que naces? / Cuánto debes andar/ hasta que/ como todos/ en vez de caminarla por encima/ descansemos, debajo de la tierra? /…

Al llegar Jacinto a esta parte, su voz se trasforma en la propia voz de Neruda y los ojos de Benancio se nublan, dos lágrimas se deslizan sin rubor mejilla abajo hacia la comisura de su boca.

Los rayos del sol comienzan a ocultarse y un campo rojizo se extiende en el horizonte. Los invito a bajar a la playa.  Armando y Rosario me ayudan a bajar a Benancio que luce contento.

Omairo enciende la fogata y envueltos en la luz de la llama y del calor, Rosario interpreta la canción Cuando sale la luna, de José Alfredo Jiménez. El viento parece emerger de las olas. Me animo y a dúo con Armandointerpretamosuna vieja canción, Paloma querida del mismo autor, y de inmediato, Quizás, quizás, quizás. Nuestro canto se torna sonoro y melancólico, si quisiéramosenviar mensajes ocultos en las canciones. Paula desea bailar con Armando, y pregunta si alguien más, además de Armando, sabe tocar la guitara. No deja de enviarle miradas y sonrisas. Jacinto le responde que sabe tocar un poco, pero no tan bien como lo hace Armando. Paula le dice que quiere cantar la canción Yo me llamo cumbia, de Mario Gareña y, mientras la canta, saca a Armando a bailar, quien se sorprende de la voz de Paula y de los movimientos de caderas y hombros que hace al cantarla.   

Cerca de las nueve de la noche, Benancio pide que lo suban a su casa y lo lleven a la alcoba. Armando y yo corremos a subirlo. Rosario se nos suma. El timbre de la puerta suena, salgo a abrir luego de dejar a Benancio en su alcoba. Es el Comandante con dos de sus hombres. Los invito a seguir y nos dirigimos hasta el malecón. Feliciana le ofrece un pedazo de carne con yuca que todavía queda. Yo les ofrezco una cerveza, pero me la rechazan. Me señala la embarcación que se acerca lentamente a nosotros. Es una embarcación extraña, no es de las que comercia con nosotros, le digo al Comandante.

—Hace rato que viene enviando señales a tierra, pero no he visto que me respondan —le digo al Comandante.

—Es extraño —responde el Comandante. Y agrega—: El desvío es grande si viene para el puerto de Gambote a cuarenta kilómetros de aquí. Si es para acá, para este puerto, no hubiera enviado esas extrañas señales.

—Así es —le confirmo al Comandante.  

—Quiero entregarle y, a la vez, comunicarle algo —me dice el Comandante.

—Lo escucho —le respondo.

El Comandante me ha alejado del resto del grupo para informarme sobre la causa del incendio en La Cumbre. Me entrega el péndulo ojo de tigre. Lo encontramos en el piso. Fue un corto circuito, dejó muchos muertos. Vieron salir a varias personas, pero la mayoría quedó atrapada en el fuego. Agrega de inmediato: Por fortuna el edificio, por la hora y por el día, estaba desocupado. La mayor parte de los cadáveres que encontramos en uno de los sótanos eran de unos encapuchados. Apenas pudimos reconocer los cadáveres de Pasmenio Andrés del Corral, del Nano Díez y los de los magistrados que suelen venir por Gambote. El resto no los reconocimos.

Luego pasa a comentarme sobre la visita que le hizo el magistrado Bonifacio Justo. Me confirmó lo que ya se sospechaba. La Mina pasa de nuevo a manos de sus antiguos dueños.

El magistrado descubrió que quien ordenó el asesinato de Rosendo Brochero fue Pasmenio Andrés del Corral. Lo hizo para apropiarse de la Mina y para no cancelar una deuda que tenía con Brochero. Los papeles son falsos. El magistrado ya había ordenado captura, cuando se presentó el suceso el incendio en la Cumbre con los resultados ya conocidos. Norelba debe vender la mansión para pagar la deuda si no tiene cómo hacerlo. Pienso que es el final de la mansión de Pasmi.

Me ha dicho que el Magistrado descubrió que el despojo de tierras, el programa de organización del transporte y las obras del puente, del aeropuerto internacional y del nuevo puerto marítimo para abrir nuevas rutas aéreas y marítimas desde Gambote hacen parte de un plan delictivo y siniestro. Todo eso está en averiguación porque involucra a varios países. Me confirmó el hecho de que Justo tuvo que viajar de urgencia y custodiado porque lo amenazaron de muerte y él no tenía suficientes hombres para garantizarle la seguridad aquí en Gambote. Le ha dicho que regresará, después de conseguir apoyo logístico en la capital.  

Una hora más tarde, Omairo y Jacinto se despiden y Feliciana llama a Paula, pero ella no obedece. Se encuentra al lado de la fogata, esperando a que Armando baje. Un momento después, Armando, llega presuroso y los dos quedan solos en la playa que sigue inundada de calor y luz. Al calor de la fogata y con el embrujo de la noche cubriéndolo todo, Paula no resiste el llamado del mar y, sin pensarlo, se desprende de su vestido blanco y se queda sólo con un vestido de baño atrevido de dos piezas que trae debajo del vestido.

Armando, queda atónito al ver la exuberante belleza de Paula. Afrodita, Diana y Venus, a la vez. Ella lo invita a meterse en el agua, que permanece tibia. Peces juguetones besan las espumas. Armando no resiste el llamado y corre a meterse, cuando, de nuevo, escuchan los gritos de Feliciana llamando a Paula. Armando se acerca y la toma por la cintura y la besa. Ella responde al beso y abraza a Armando. Por tercera vez, Feliciana llama a Paula. Esta vez Paula obedece. Los dos se visten y suben presurosos. Quedan en verse de nuevo al otro día.

En ese instante recuerdo la fotografía que tomé con la cámara en la caja fuerte de Pasmenio. Le digo al Comandante que bajemos para mostrársela. Llegamos al estudio y tomo la cámara y busco esa fotografía. Doy con ella, la amplío y leemos que el lugar para la construcción del nuevo puerto marítimo es El Castillo. El Comandante me pide que le envíe la foto para remitírsela al magistrado Justo. Le prometo que así lo haré. Luego se despide con sus hombres.

Me quedo pensando en lo dicho por el Comandante y empiezo a recorrer cada detalle del hilo de Ariadna que me lleva hasta Ramabén. Me sumerjo en los motivos que pudo haber tenido para construir esta edificación en este punto y encuentro que no hay otro lugar en Gambote para observar lo que yo observo desde aquí, Tampoco existe otro lugar como éste en Gambote para construir un puerto marítimo. Gambote es único.

Observo la embarcación que ha realizado un giro para alejarse de la costa. Rosario se me une. Me pasa el brazo por el hombro y pongo mis manos sobre su rodilla.

Pienso en Abubakar Hussein. Quizá me escriba de nuevo.