A propósito de la lectura El Impostor

Reseña
A propósito de la lectura de El Impostor
Leonardo Gutiérrez Berdejo
Javier Cercas, El Impostor. Literatura Random House. Pengüin Random House. Grupo Editorial, S.A.U. 2014, 425 páginas.

Javier Cercas (Ibabernando, Cáceres, Extremadura, España, 1962) notable escritor español que además se desempeña como columnista en el diario El País. Su obra es esencialmente narrativa, y se caracteriza por la mezcla de géneros literarios, el uso de la novela narrativa y la mezcla de crónica y ensayo con ficción. Su infancia y juventud la vivió en Girona, más tarde reside en Barcelona donde se licencia en Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Barcelona. Desempeña el cargo como lector de español en la Universidad de Illinois en 1987, antes de empezar a impartir clases de Literatura Española en la Universidad de Girona, donde continua en la actualidad. Su familia, de acuerdo a algunos datos biográficos, era falangista, pero Javier Cercas formó su propia concepción política leyendo un gran número de libros sobre la Guerra Civil Española. Posteriormente, sus obras tendrían una importante base política, en la que se refleja la tendencia izquierdista del autor.

Es autor, entre otros libros, de El móvil, Soldados de Salamina (Tusquets, 2001; premios Salambó, Llibreter e Independent Foreign Fiction), Anatomía de un instante (Mondadori, 2009: Premio Nacional de Narrativa), El vientre de la ballena y la velocidad de la luz. Su obra se extiende también a un ensayo, la obra literaria de Gonzalo Suárez, y tres volúmenes de carácter misceláneo: Una buena temporada, Relatos reales y La verdad de Agamenón. Entre otros premios nacionales e internacionales alcanzados, además de los anteriores se destacan, los siguientes: Premio Nacional de Literatura, Premio Ciudad de Barcelona, Premio de la Crítica de Chile, Premio Que Leer, Premio Grinzane Cavour, Premio Cálamo, Prix Jean Moner, Premio Mondello, Premio Fundación Fernando Lara a la mejor acogida crítica (ex – aequo). En 2011 le fue concedido el Premio Internazionale del Salone del Libro di Torino por el conjunto de su obra.

Con relación a El impostor, el autor confiesa que esta es una novela que ha querido y no querido escribir, que temía y deseaba a la par. De hecho, se habla de ella, de El impostor, tanto como de su personaje principal, Enric Marco. Es una fascinante novela sin ficción repleta de ficción, que según el propio autor no sabía por qué no quería escribirla y que durante siete años se resistió hacerlo.

La realidad es que no es Javier Cercas quien pone esta ficción, sino que esta ficción viene de la mano de Enric Marco, el nonagenario barcelonés que a lo largo de casi tres décadas se hizo pasar por superviviente de los campos nazis, había presidido la asociación española de los supervivientes, la Amical de Mauthausen, había pronunciado centenares de conferencias y, además, se había engrandecido con numerosas entrevistas y había recibido importantes distinciones oficiales y como si fuera poco, había hablado en el Parlamento español en nombre de todos sus supuestos compañeros de desdicha, hasta que en mayo de 2005 fue desenmascarado, que no era un deportado por el III Reich y que jamás había sido prisionero de un campo de concentración nazi ni muchas otras cosas como, hasta entonces, lo venía sosteniendo.

El caso, como se describe en la reseña del editor,” dio la vuelta al mundo y convirtió a Marco en el gran impostor y el gran maldito. Ahora, en este libro, Javier Cercas conjuga con maravillosa maestría muchos platos -narración, crónica, ensayo, biografía y autobiografía-, para resolver el enigma del personaje, su verdad y sus falsedades y, a través de esa indagación que recorre casi un siglo de historia de España, bucea con una pasión de kamikaze y una honestidad desgarradora en lo más profundo de nosotros mismos: en nuestra infinita capacidad de autoengaño, en nuestro conformismo y nuestras mentiras, en nuestra sed insaciable de afecto, en nuestras necesidades contrapuestas de ficción y de realidad, en las zonas más dolorosas de nuestro pasado reciente”.

La obra está dividida en tres partes y un epílogo. La primera parte se centra en las angustias que el autor vive para decidirse finalmente a escribir la novela y en las batallas que el protagonista central de la obra tuvo que vivir –a base de mentiras -para sobrevivir y para estar en donde debía estar y en el momento en que debía hacerlo. La segunda parte, El novelista de sí mismo, pone de manifiesto el narcicismo de Marco, la práctica del autobombo sin pudor y sin límites y en los que cae a menudo con el propósito de ser reconocido como un individuo superior, admirado y tratado con unción. La tercera parte, El vuelo de Ícaro (o ICARO) relata todo el montaje que Marco realiza para explicar el supuesto recorrido realizado desde la supuesta deportación y su estadía en Floseembürg, en el que había sido prisionero de los nazis hasta que el villano escritor Benito Bermejo lo desenmascara.

Como lo anota Sergio Vidal en Triángulos narrativos. Aproximaciones a la combinatoria de géneros en la novela contemporánea 452ºF. #14 (2016) 192-208: “A la combinación de ensayo y novela, Cercas ha sabido incorporar un género que refuerza dicha relación y que favorece la transgenericidad y la interdisciplinaridad entre géneros históricos y literarios, cuestionando los límites impuestos hasta entonces en el ámbito de la historiografía. Para lograrlo, ha sido necesaria incorporar la figura del autor en el texto, representada en el narrador que, mediante la exposición de sus objetivos y de los resultados de sus investigaciones, alcanzará a explorar satisfactoriamente temas que en el pasado permanecían restringidos a los historiadores”.

Sería un error, una equivocación mayúscula, decir que en la historia de muchos países no han existido muchos Enric Marco. Este hombre, como anota Javier Cercas, es asombroso, pura fantasía, imaginación, memoria y, por lo demás, genial en cuanto hizo de su vida misma una verdadera novela. No fue solo un Kitsch. En algún momento, puso a pensar a los jóvenes sobre la libertad, la democracia y llenarlos de valor contra el autoritarismo, la tiranía y la tortura.

Los impostores de muchos países, todo lo contrario a Marco, no solo han ocupado históricamente todos los espacios y aconteceres posibles (desde la dirección de los partidos, políticos, hasta las instituciones políticas, militares, civiles y religiosas, pasando por las iglesias, los sindicatos, centrales obreras, asociaciones de todo orden, universidades, gremios y todos tipo de organizaciones) sino que han destruido los más caros sentimientos de libertad, independencia y autonomía; han obstruido los caminos hacia una verdadera democracia y, sin pudor, se han confabulado para sembrar de odios, miedos y despojos lo grande y maravilloso que cada nación guarda.

Hoy, los impostores de muchas naciones, proclaman con osada falsedad la defensa de sus países, la búsqueda de la paz y la defensa de la democracia, cuando en realidad lo que defienden es la zozobra permanente y la indiferencia y siembra de total incertidumbre todas aquellas nuevas formas de convivencias, diferentes a la que ellos han diseñado y proclaman sin ruborizarse. El diseño de una sociedad en el marco de los principios neoliberales del siglo XXI, los ha llevado a la puesta en práctica de nuevas técnicas de gobernar dentro de una maquinaria cívico-militar-religiosa, han logrado extirpar todos los sueños y anhelos alrededor de los derechos y garantías sociales fundamentales para la convivencia y han hipnotizado a las masas con el fetiche de que todo lo puede la seguridad y la tecnología y han asegurado un control social inimaginable a través de una justicia corrupta y militarizada.

Para el caso, muy particular, de Colombia lo grave, lo verdaderamente grave de todo esto, es que ha faltado un historiador, un periodista, un analista libre e independiente, un Benito Bermejo, capaz y con el valor suficiente para desenmascarar a estos impostores de toda clase. El precio de esta terrible falta de quien investigue sobre estos impostores nuestros, ha sido alto, en tanto hemos de soportarlos cada día imaginando y vociferando nuevas ideas para el diseño de un pretendido nuevo país del postconflicto (unos a favor de la paz y otros en contra de ella) cuando lo que en realidad quieren y a lo que aspiran es a una Colombia con una envoltura frágil de libertad y democracia pero con un núcleo sólido y fuerte en lo militar, una justicia amañada y un legislativo que responda al fortalecimiento de la élite gobernante, por una parte y, a la inequidad social y al miedo masivo y total, por la otra. Por poner sobre el tapete todos estos aspectos: bien por Enric Marco, por Benito Bermejo y por Javier Cercas.

Bogotá, Noviembre de 2015