Reseña de Cien años de soledad

Cien años de Soledad

Gabriel García Márquez

Editorial La Oveja Negra Ltda., 18ª. Edición colombiana. 1989

Cien años de soledad es una de las más importantes obras escritas en lengua castellana, del escritor Gabriel José de la Concordia García Márquez, nacido en Aracataca (Magdalena, Colombia) el 6 marzo de 1927 y quien falleció el 17 de abril de 2014 en México. La novela hace su aparición en 1967 con el sello de Editorial Suramericana de Buenos Aires y es una de las obras más traducidas a otros idiomas.

Contexto histórico

En un contexto histórico que comprende desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, la novela narra la historia, en tercera persona o narrador pasivo heterodiegético, decir externo a la historia, de la estirpe de los Buendía (José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán), desde cuando partieron para fundar Macondo, la aldea, el pueblo imaginario, en que a lo largo de cien años transcurre la mayor parte de los acontecimientos de las diversas generaciones de los Buendía. Macondo nace y muere en la narración. Aunque Macondo es el espacio por excelencia, el “mundo ideal”, el paraíso, hay otros espacios relevantes en la novela, como son la casa inmensa de los Buendía, la ciénaga, el taller, la tienda y otros.

El inicio

Desde el comienzo, ningún lector se sustrae a la genialidad del relato al sumergirnos en un mundo de historias, situaciones y pasajes exagerados en el cual se mezclan, en un solo haz, la realidad con la fantasía, lo mágico, lo ficcional y lo fantástico.

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces…” es una frase que desata con la inmensa fuerza de la escritura creativa toda suerte de emociones y sentimientos al conjugar recuerdos, tiempos, espacios, personajes, creencias, mitos, leyendas, historias, etcétera.

Partes narrativas

La novela se encuentra dividida en veinte partes narrativas que carecen de título y de numeración. La principal caracterización de la misma son los reiterados saltos en el tiempo hacia atrás y hacia adelante, aspecto que nos lleva a afirmar que esta es la técnica narrativa empleada por el autor que se destaca principal y especialmente en el interior de cada secuencia o parte. Es esta particularidad del relato lo que caracteriza la técnica fantástica del autor.

Después del impacto emocional de las primeras páginas, el lector queda aferrado a la fascinación y el interés por conocer la historia real o ficcional de Macondo, de los personajes que lo habitan (que no son pocos), del drama de la soledad que los agobia, de sus recuerdos y olvidos, de sus sueños y ambiciones, de sus padecimientos y creencias.

Temas centrales

Los temas centrales de la novela son la soledad, el incesto, el silencio, las enfermedades mentales con las que deben tratar los Buendía; asimismo, la libertad, la prisión, las equivocaciones y las frecuentes guerras, en la que se debaten los personajes y el propio Macondo. La explicación de esta soledad se encuentra en la incapacidad de amar de los personajes o en sus prejuicios, lo cual se rompe con el matrimonio de Mauricio Babilonia y Amaranta Úrsula, que desatan un final triste en la historia en que al único hijo procreado con amor lo devoran las hormigas. La estirpe, como figura escrito en los pergaminos, estaba condenada a cien años de soledad. Otros temas están referidos al ámbito religioso, en especial al catolicismo de los personajes, y la muerte de muchos personajes.

Acciones, trama, sucesos,

En la adolescencia, el primogénito de los Buendía mantuvo una tormentosa relación sentimental con Pilar Ternera, “una mujer alegre, deslenguada, provocativa, que ayudaba en los oficios domésticos y sabía leer el porvenir en la baraja”. El embarazo de Pilar Ternera empujó a José Arcadio a irse con los gitanos. Úrsula salió a buscarlo y, aunque no logró encontrarlo, regresó al cabo de cinco meses con la noticia de que al otro lado de la ciénaga “había pueblos que recibían el correo todos los meses y conocían las máquinas del bienestar”, que superaban el primitivo aislamiento que llevaban en Macondo. El contacto con las poblaciones vecinas supuso un impulso de prosperidad para Macondo.

Por esa misma época, el pueblo fue víctima de la peste del insomnio, episodio del que se dice que es uno de los más imaginativos de Cien años de soledad: “La india les explicó que lo más temible de la enfermedad del insomnio no era la imposibilidad de dormir, pues el cuerpo no sentía cansancio alguno, sino su inexorable evolución hacia una manifestación más crítica: el olvido. Quería decir que, cuando el enfermo se acostumbraba a su estado de vigilia, empezaban a borrarse de su memoria los recuerdos de la infancia, luego el nombre y la noción de las cosas, y por último la identidad de las personas y aun la conciencia del propio ser, hasta hundirse en una especie de idiotez sin pasado”.

Los capítulos 6, 7 y 8 dan cuenta de los levantamientos del coronel Buendía, y de cómo la tranquilidad de la aldea se altera por las guerras civiles que durante veinte años asuelan el país. Se vive el levantamiento del coronel Buendía, su encarcelamiento y su fuga, el mandato de José Arcadio y sus insólitos bandos para imponer el orden en Macondo. La muerte de Melquíades, la llegada del telégrafo; el fusilamiento de Arcadio, quien deja dos hijos, José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo, y una niña –Remedios, la Bella–; el misterioso asesinato de José Arcadio, el sueño de los cuartos infinitos y la galería de los espejos paralelos, el enclaustramiento de Rebeca y la llovizna minúscula de flores amarillas hacen también parte de estos capítulos. Cuando todo el pueblo se hallaba ya en la fase terminal de la enfermedad, regresa de la muerte Melquíades, quien prepara una pócima y les devuelve los recuerdos a los habitantes de Macondo.

El coronel Aureliano deserta de las tropas federalistas nicaragüenses y se enrola en un buque alemán para reaparecer en su casa y fijarse otra vez en su tía Amaranta, con quien ya había tenido relaciones siendo niño todavía. No manifestaba temor alguno a que un posible hijo naciera con cola de puerco por esta relación incestuosa. “La tarde en que lo vio pasar frente a su dormitorio pensó que Pietro Crespi era un currutaco de alfeñique junto a aquel protónico cuya respiración volcánica se percibía en toda la casa”.

El nacimiento de José Arcadio, hijo de José Arcadio y Fernanda del Carpio, y la llegada de la compañía bananera a Macondo inician una nueva etapa en el diario transcurrir de la aldea. Se suma la llegada del tren amarillo, la bombilla eléctrica, el cine, el gramófono y el teléfono.

José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo, gemelos, son los personajes principales en tiempos de la compañía bananera. Compartieron amores de juventud con la misma mujer, Petra Cotes, quien, por no distinguirlos, mantenía relaciones con ambos. La prosperidad de Macondo y los Buendía se ve acompañada de crecientes conflictos sociales que desembocan en una sangrienta represión en que mueren más tres mil obreros de las bananeras.

Entre los capítulos 13 y 15 se relatan las condiciones de Petra Cotes, con “un corazón generoso y una magnífica vocación para el amor”. Las preocupaciones de Fernanda por la Meme, las mariposas amarillas que acompañan a Mauricio Babilonia y la llegada del hijo de la Meme –otro Aureliano– marcan esta parte.

Finalmente, en Macondo se presenta un diluvio bíblico de más de cuatro años que da lugar a la última parte, entre los capítulos 16 y 20. El relato lleva a la decadencia y la destrucción de Macondo y el final de la estirpe. Los últimos descendientes de los Buendía, pertenecientes a la quinta y la sexta generaciones, apenas sobreviven en un pueblo arruinado, hasta cuando la estirpe se extingue en un descendiente con cola de cerdo, hijo de Amaranta Úrsula y Aureliano Babilonia, quien descifra las profecías del gitano Melquíades sobre Macondo. El anuncio de su destrucción se cumple en el momento mismo de su lectura.

Se recordará el capítulo 19, que relata el regreso de Amaranta Úrsula con su esposo Gastón amarrado por el cuello y 25 parejas de canarios. Gastón llega a comerse un sartal de 82 huevos de iguana; el conocimiento de Aureliano de varios idiomas, aunque nada le interesaba más que los pergaminos y su relación con Nigromanta y las acaloradas discusiones de Álvaro, Germán, Alfonso y Gabriel en la librería del sabio catalán, lo cual se constituye en un homenaje a sus cuatro amigos.

Desenlace

El último capítulo transporta al remate de la librería por el sabio catalán y el regreso suyo a su aldea mediterránea que lleva a la exclamación: “El mundo habrá acabado de joderse el día en que los hombres viajen en primera clase y la literatura en el vagón de carga”. Se suma a esto la partida de Macondo de los cuatro amigos, la tormentosa relación de Amaranta Úrsula y Aureliano, la búsqueda de la verdad de su parentesco, la soledad y el vagar de Aureliano por todo el pueblo y su llanto con el cantinero escuchando canciones de Rafael Escalona, la vista del niño arrastrado por las hormigas y la revelación de las claves definitivas de Melquíades para descubrir lo escrito en los pergaminos.

La lectura deja una increíble experiencia literaria, hasta el punto de que la confusión que en ocasiones se presenta por la cantidad de personajes, lo cual es en realidad una de las particularidades del libro, pasa a un segundo plano, aunque tratar con siete generaciones y más de 40 personajes, sin mencionar los 17 Aurelianos, no resulta nada fácil.

Personajes

Centrándose en los personajes de la familia de los Buendía, se recordará, además de los fundadores (Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán), a José Arcadio, Aureliano, Amaranta y Rebeca, que pasan a ser la segunda generación. La tercera se constituye con Arcadio (en realidad, hijo de José Arcadio hijo y de Pilar Ternera), Aureliano José y los 17 Aurelianos. La cuarta generación está conformada por Remedios la Bella, José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo. Renata Remedios (Meme), José Arcadio y Amaranta Úrsula pertenecen a la quinta generación. En la sexta aparecen Aureliano Babilonia, hijo de La Meme, y

Mauricio Babilonia, y en la séptima y última generación Aureliano, hijo de Aureliano Babilonia y su tía, Amaranta Úrsula, quien, como se recordar, nació con cola de cerdo, tal como Úrsula pronosticó.

Otros personajes destacados fuera de la familia de los Buendía son al corregidor Apolinar Moscote, Melquíades, Remedios Moscote, Fernanda del Carpio, Prudencio Aguilar, Petra Cotes, el padre Nicanor Reyes, Pilar Ternera, el doctor Alirio Noguera, el falso homeópata; Santa Sofía de la Piedad, mujer de Arcadio; Nicanor Ulloa y Rebeca Montiel, padres de Rebeca Buendía; Pietro Crespi y Gerineldo Márquez; Mr. Heber y Mr. Brown, de la empresa bananera; Mauricio Babilonia, Gastón, Nigromanta, las mujeres de mala vida, la Elefanta, el sabio catalán, Gastón y los cuatro amigos de Aureliano Babilonia, los discutidores Álvaro, Germán, Alfonso y Gabriel. Otros personajes son Mercedes, Rafael Escalona, Lorenzo Gavilán y Artemio Cruz.

Emociones y sentimientos

La lectura, además, desata emociones y sentimientos al conjugar recuerdos, tiempos, espacios, personajes, creencias, mitos, leyendas, historias. Los reiterados saltos en el tiempo hacia atrás y hacia adelante, y la constante repetición de los nombres en la familia dificultan la comprensión de la novela. Pero esta particularidad del relato hace parte de la técnica fantástica del autor.

Aunque la novela presenta situaciones alusivas a la realidad, como se lee en algunos de los hechos históricos relatados –las numerosas guerras civiles que se dieron en el país entre los liberales y conservadores, la existencia de la compañía bananera y la matanza de sus trabajadores–, es indudable que en la misma prevalece lo ficcional, lo fantástico, lo maravilloso, como se puede ver en la elevación de Remedios, la profecía en los pergaminos de Melquíades, la levitación del padre Nicanor, las cosas extraordinarias con las que se presentan los gitanos, los experimentos fallidos de José Arcadio, las numerosas exageraciones a lo largo de la novela, eventos literarios éstos con los cuales se marca una nueva era de la literatura latinoamericana. Asimismo, con frecuencia el autor recurre a algunas figuras literarias, entre las que se destacan: oxímoron (exageraciones), sinestesia (metáfora para indicar sensaciones corporales), anáfora (repetición para enfatizar), símil (comparación) y epifonema (frase de enseñanza).

En todo caso, fantasía, alquimia, magia, ficción, realidad, historia, se unirán alrededor de factores como recuerdos, olvidos, sueños, ambiciones, supersticiones, invenciones, costumbres, hábitos, creencias, locuras, pestes, temeridades, clarividencias y rechazos de los personajes que forman un mundo de imágenes fantásticas. Dentro de este campo, se destacan las numerosas guerras, las empresas delirantes, las cuatro calamidades que determinan la decadencia de la estirpe de los Buendía, las mariposas disecadas, los pergaminos que debían cumplir 100 años, el tren amarillo, las mujeres que flotan, la destrucción del laboratorio de alquimia, la locura de José Arcadio, el recorrido del hilo de sangre, el sueño de los cuartos infinitos y la galería de los espejos paralelos, el aire de soledad, la peste de la proliferación; la llegada de las bombillas eléctricas, el cine, el gramófono y el teléfono en la estación del tren; la llegada de Mr. Heber y Jack Brown, la levitación de Remedios, la huelga de los obreros, el asesinato de 3.406 obreros, las mariposas amarillas y muchas más.

Reseña preparada por Leonardo Gutiérrez Berdejo

Para ser escritor

Los InmortalesMe gusta esta página13 de junio de 2013 · 

PARA SER ESCRITOR

-Podrás beber, fumar o drogarte. Podrás ser loco, homosexual, manco o epiléptico. Lo único que se precisa para escribir buenos libros es ser un buen escritor. Eso sí, te aconsejo no escribir drogado ni borracho ni haciendo el amor con la mano que te falta ni en mitad de un ataque de epilepsia o de locura.

-Un albañil puede habitar la casa que construye, decía más o menos Sartre, un sastre usar el traje que ha hecho: un escritor no puede ser lector de su propio libro. Un libro es lo que los lectores ponen en él. Ningún escritor puede agregar un sentido nuevo a sus propias palabras. Si puede hacerlo, debería escribir el libro otra vez.

– Lo mejor que se ha dicho sobre el cuento es lo que Edgar Poe escribió en su ensayo sobre Nathaniel Hawthorne. No pienso facilitarte las cosas reproduciéndolo. Tendrás que encontrarlo solo. Un escritor es un buscador de tesoros. Los descubre o no. Esa es la única diferencia entre la biblioteca de un escritor y el mueble del mismo nombre de las personas llamadas cultas.

-Podrás corregir tus textos o no corregirlos. Toltstoi escribió siete veces Guerra y Paz; Stendhal terminó La Cartuja de Parma en cincuenta y dos días. El único problema es cómo se las arregla uno para ser Toltstoi o Stendhal.

– Nadie escribió nunca un libro. Sólo se escriben borradores. Un gran escritor es el que escribe el borrador más hermoso.

-Los novelistas y los editores creen que una novela es más importante que un cuento. No les creas. Sólo es más larga.

-Los cuentistas afirman que el cuento es el género más difícil. Tampoco les creas. Sólo es más corto. El cuento es díficil únicamente para aquellos que nunca deberían intentarlo. Para Poe era facilísimo, para Cortazar, Chéjov o Hemingway también.

-No intentes ser original ni llamar la atención. Para conseguir eso no hace falta escribir cuentos o novelas, basta con salir desnudo a la calle.

-Podrás escribir: “Volvió a verla tres días más tarde”, pero sólo a condición de saber perfectamente (aunque no lo digas) qué le pasó a tu personaje en esos tres días, y por qué fueron tres días y no una semana o un año.

-No es lo mismo ambigüedad que confusión. Un historia debe tener siempre un único final. Si quisiste sugerir dos o más desenlaces, esos desenlaces son un único final: se llama ambigüedad. Si nadie entiende ni medio se llama confusión.

-No describas sino lo esencial. La posición de un pie, en casi todos los casos, es más importante que el color de los zapatos.

-Lo que llamamos estilo sucede más allá de la gramática. No es lo mismo decir: “ahí está la ventana” que “la ventana está ahí”. En un caso se privilegia el espacio; en el otro, el objeto. Toda sintaxis es una concepción del mundo.

-En el origen del conocimiento y de la literatura está el acto de contar. La crítica de la razón pura nos cuenta lo que Kant pensaba de los límites de la razón; los versos de La Eneida, la epopeya del Lacio; el teorema de Pitágoras, el cuadrado de la hipotenusa. El hombre es el única animal que cuenta.

-Cortazar solía decir que empezaba sus cuentos sin saber adonde iba. No le creas. En sus mejores cuentos lo sabía perfectamente, aunque no supiera que lo sabía.

-Los grandes novelistas aconsejan ignorar el final de la historia, no tener nada claro qué hará el personaje en el próximo capítulo, no atarse a un plan previo. A ellos sí podrás creerles, pero con moderación. Digamos, hasta llegar a la página 150. Más allá de eso, saber tan poco de tu propio libro ya es mera imbecilidad.

-Cuidado con Borges, Kafka, Proust, Joyce, Arlt, Bernhard. Cuidado con esas prosas deslumbrantes o esos universos demasiado intensos. Se pegan a tus palabras como lapas. Esa gente no escribía así: era así.

-Abelardo Castillo, de “Ser escritor”-

Recordando a Herbert Marcuse

7 célebres frases de Marcuse

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 8 marzo, 2019Edith Sánchez

Las frases de Marcuse son directas y críticas. Nos permiten reconocer los enormes límites de libertad, dentro de los que nos desenvolvemos. Alertan sobre la complacencia con las condiciones de injusticia, alienación y falta de autonomía.

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 8 marzo, 2019Edith Sánchez

Son muchas las frases de Marcuse que han trascendido en el tiempo. Este filósofo de origen alemán tuvo “una gran obsesión” que se refleja en la mayoría de sus afirmaciones: la libertad. Ese era el valor que lo trasnochaba y lo conducía a interesantes reflexiones.

Herbert Marcuse fue perseguido por el régimen nazi y tal vez por eso mismo aprendió a reconocer la importancia fundamental de ser libre. Como a otros contemporáneos suyos, a él también le impresionó el grado de alienación al que llegó la sociedad alemana con el fenómeno Hitler.

Las frases de Marcuse también incorporan una crítica radical a la sociedad capitalista. Encontró que más allá de ser un sistema económico, era también un sistema ideológico que terminaba cautivando incluso a quienes explotaba. Sin más preámbulos, estas son siete de sus afirmaciones más célebres.

La libre elección de amos no suprime ni a los amos ni a los esclavos. Escoger libremente entre una amplia variedad de bienes y servicios no significa libertad si estos bienes y servicios sostienen controles sociales sobre una vida de esfuerzo y de temor, esto es, si sostienen la alienación”.

-Herbert Marcuse-

1. La libertad intelectual

… “la libertad intelectual significaría la restauración del pensamiento individual absorbido ahora por la comunicación y adoctrinamiento de masas, la abolición de la opinión pública junto a sus creadores”.

Esta es una de esas frases de Marcuse que no tiene mucho sentido para un gran número de personas en la actualidad. Él habla de libertad intelectual, pero en el mundo contemporáneo son más los que prefieren plegarse a las mayorías.

Desafortunadamente, en el ser humano de hoy existe más afán por sumarse a la gran masa, que por reafirmar su individualidad. Apartarse del rebaño asusta e incomoda. Por eso la libertad intelectual no es un bien tan apreciado.

Chico pensando mirando por la ventana

2. El romanticismo y la difamación

‘Romántico’ es un término de difamación condescendiente que se aplica fácilmente a las posiciones de vanguardia”.

Esta es una de esas bellas frases de Marcuse que nos hablan de algo que se repite sin cesar en el mundo: la descalificación de quienes sueñan con un cambio. A ellos se les da el calificativo de “románticos”, con el propósito de ridiculizarlos de algún modo.

Por eso Marcuse habla de esa palabra como una suerte de difamación. Dice que es condescendiente, porque se trata de una sutileza. A la vez, señala que quienes son catalogados así, de una u otra forma representan una forma de liderazgo.

3. Una de las frases de Marcuse sobre el aprendizaje

El entretenimiento y el aprendizaje no se oponen; el entretenimiento puede ser el modo más efectivo de aprender”.

No le falta razón al filósofo. Y eso que él proviene de un campo que muchos consideran denso y difícil. Sin embargo, no dejó de pensar que solo aquello que captura nuestra atención, genera aprendizaje.

En este caso la palabra entretenimiento alude a aquello que nos causa diversión y placer. Se equivocan los que piensan que el aprendizaje es una función básicamente intelectual. En la raíz de este hay fuertes componentes afectivos que lo determinan.

4. El ser humano como instrumento

Esta es la forma pura de servidumbre: existir como instrumento, como cosa”.

El tema de la libertad, la esclavitud y la servidumbre es recurrente en las frases de Marcuse. En este caso habla de esas realidades en las cuales un ser humano deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en el medio para algo.

Toda forma de instrumentalización o utilización de una persona la reduce a un nivel de servidumbre. No importa si esto ocurre en el mundo laboral, en la familia o en la pareja. Ningún ser humano debe servir como medio para que otro alcance sus objetivos.

5. La esclavitud actual

Los esclavos de la sociedad industrial desarrollada son esclavos sublimados, pero son esclavos”.

Esta es otra de esas frases de Marcuse que quizás no tenga sentido para muchas personas en la actualidad. Cuando el filósofo habla de esclavitud se refiere a cualquier tipo de relación en la que un ser humano convierte en objeto de provecho a otro.

En este caso se alude a la sociedad industrial. Lo que señala Marcuse se ve especialmente reflejado en las capas medias, con ingresos algo más elevados del promedio. Piensan que la relativa libertad de consumo que tienen es verdadera libertad, cuando no es más que otro signo de su esclavitud.

6. Las cosas son dueñas de las personas

Los productos adoctrinan y manipulan; promueven una falsa consciencia inmune a su falsedad”.

En este caso Marcuse se refiere al poder que los objetos de consumo adquieren sobre nosotros. En el mundo actual, quizás el caso más emblemático sea el de los juguetes infantiles. Se puede decir que estos juegan con el niño, en lugar de lo contrario.

Los adultos también tienen sus propios “juguetes”. Es el caso del teléfono móvil, que en muchísimos casos lleva a un juego absurdo y compulsivo, que captura la mente y la mantiene errática. De esta forma, adoctrina y manipula.

Personas con móviles en las manos

7. El concepto de alienación

Acabo de sugerir que el concepto de alienación parece hacerse cuestionable cuando los individuos se identifican con la existencia que les es impuesta y en la cual encuentran su propio desarrollo y satisfacción”.

Esta es, sin duda alguna, una de las más interesantes frases de Marcuse. En ella denuncia el estado de alienación presente en la sociedad contemporánea. Lo más grave de la misma es que es consentida. Muchos se identifican con ella y procuran vivir de acuerdo con la lógica de la misma.

Como también lo señalaba Foucault, a las personas ya no hay que presionarlas para que se plieguen a las órdenes del sistema. Lo hacen con gusto. De hecho, les aterra estar fuera de ese sistema. Ese ha sido uno de los mayores triunfos de sus amos.

Marcuse es uno de esos filósofos con vocación universal y que está llamado a perdurar en el tiempo. Su aporte nutrió grandes movimientos sociales y sigue siendo un faro que ilumina el camino de aquello que tanto le obsesionaba: la libertad.

5 fantásticas frases de Gianni Rodari

5 fantásticas frases de Gianni Rodari

                5

https://palabrasynarraciones.com

Casi todas las frases de Gianni Rodari están dirigidas a los niños o hablan de ellos. Este escritor, pedagogo y periodista italiano fue un apasionado de los fenómenos de la imaginación. Encontró que los niños eran una veta inagotable de fantasía y de verdad. Por eso dedicó gran parte de su obra a ellos.

Como muchos otros de sus contemporáneos, vivió los rigores de la Segunda Guerra Mundial. Perdió a uno de sus hermanos y a entrañables amigos por ese conflicto. Y además, tuvo una actividad notable como periodista en aquellos años.

Creo que los cuentos de hadas, los viejos y los nuevos, pueden ayudar a educar la mente. El cuento de hadas es el lugar de todas las hipótesis”.

-Gianni Rodari-

Las frases de Gianni Rodari reflejan una de sus grandes virtudes: la originalidad. Cultivó con esmero la literatura infantil. Su obra Gramática de la fantasía se convirtió en un verdadero clásico. Hoy se le recuerda como un hombre que comprendió la mente infantil y que hizo todo por revalorizarla. Estas son algunas de sus afirmaciones.

El llanto y la risa de los niños

En muchas de las frases de Gianni Rodari aparece un pedagogo sensible, que aboga por el respeto a los niños. También por una educación que proteja la sensibilidad y despierte la pasión por el conocimiento. Una educación, fundamentalmente, humana.

Los mejores regalos

Su postura al respecto queda sintetizada en esta afirmación: “¿Merece la pena que un niño aprenda llorando lo que puede aprender riendo?” En este caso, llama a una educación que no sea restrictiva, ni severa. La disciplina académica no tiene por qué ser sufrimiento.

Un tema tan sencillo y a la vez tan profundo como el de los regalos también tuvo lugar en las frases de Gianni Rodari. Al respecto señala: “Los mejores regalos no se compran, los mejores regalos son los que se hacen”.

En el mundo actual nos hemos acostumbrado a obsequiar artículos y objetos a los demás. Esto, quizás, permite cumplir con un protocolo. Al mismo tiempo, despoja a los regalos de su más profundo valor: la autenticidad de afectos involucrada en ellos.

El error es un tema universal. Ha suscitado toda suerte de reflexiones a lo largo de la historia. La visión de Gianni Rodari al respecto es fabulosa. Una de sus frases dice: “Los errores son necesarios, útiles como el pan, y a menudo hermosos: por ejemplo, la torre de Pisa”.

Una de las frases de Gianni Rodari sobre el error

Esta es, sin duda alguna, una bella manera de abordar el error. No solamente señala que los errores son útiles, sino que también muestra que pueden dar como resultado algo insospechado y hermoso.

Mujer sentada frente al mar simbolizando las frases de Gianni Rodari

Lo que hay en nuestro corazón

La fantasía es el eje de todo el pensamiento y la obra literaria de Gianni Rodari. De ahí que al referirse a lo que hay en el interior del ser humano diga: “En el corazón todos tenemos un caballero lleno de valor, que siempre está listo para volver a ponerse en viaje”.

Es una forma de señalar que dentro de cada uno de nosotros sigue vivo ese niño soñador, que le pone alas a su imaginación y quiere emprender grandes aventuras, llenas de nobles propósitos. De hecho, toda su obra es un llamado a que nos pongamos de nuevo en contacto con ese héroe interno que sigue vivo en algún rincón de nuestro corazón.

El verdadero valor de la fantasía

Rodari hace una defensa radical de la imaginación y de la fantasía. Una de sus afirmaciones lo deja ver muy claramente. Dice así: “La fantasía no es un lobo malo al cual hay que tener miedo, ni un delito que haya que vigilar constantemente, sino un mundo extraordinariamente rico y marginado de una forma estúpida”.

Muchas veces se llama a la gente a ser “realista”. Incluso a los niños se les exige que se atengan a los hechos. Parece que imaginar de más es una amenaza, cuando en la práctica es una fuente de inagotable riqueza. Cada fantasía tiene también mucho de verdad. Rechazarla o menospreciarla equivale a cercenar una de las partes más valiosas de la nuestro ser.

Todas las frases de Gianni Rodari son hermosas e inspiradoras. Su obra en conjunto es un homenaje a la infancia. No solo a esa infancia de edad, sino al niño interior que nos habita a todos. Sus palabras resultan muy refrescantes para un mundo que muchas veces se muestra árido y poco sensible a las verdaderas prioridades del ser humanom

Un cuento de Gianni Rodari

Domingo por la mañana

[Minicuento – Texto completo.]Gianni Rodari

En palabrasynarraciones.com


El señor César era muy rutinario.

Todos los domingos por la mañana se levantaba tarde, daba vueltas por casa en pijama y a las once se afeitaba, dejando abierta la puerta del baño.

Aquel era el momento esperado por su hijo Francisco, que tenía solo seis años, pero manifestaba ya una inclinación por la medicina y la cirugía. Francisco tomaba el paquete de algodón hidrófilo, la botellita de alcohol desnaturalizado, el sobre de los esparadrapos, entraba al baño y se sentaba en el taburete a esperar.

-¿Qué hay? -pregunta el señor César, enjabonándose la cara.

Los otros días de la semana se afeitaba con la máquina eléctrica, pero el domingo usaba todavía el jabón y las cuchillas. Francisco se torcía en el pequeño asiento, serio, sin responder.

-¿Entonces?

-Bien -decía Francisco- puede ser que tú te cortes. Entonces yo te curaré.

-Ya -decía el señor César.

-Pero no te cortes a propósito como el domingo pasado -decía Francisco severamente-, a propósito no vale.

-De acuerdo -decía el señor César.

Pero cortarse sin hacerlo aposta no lo lograba. Intentaba equivocarse sin quererlo, pero es difícil y casi imposible. Hacía de todo para estar distraído, pero no podía. Finalmente, aquí o allá, el corte llegaba y Francisco podía entrar en acción. Secaba el hilo de sangre, desinfectaba, pegaba el esparadrapo. Así cada domingo el señor César regalaba un hilo de sangre a su hijo, y Francisco estaba convencido de ser útil a su distraído padre.

FIN

Los escenarios en La Cumbre y el círculo del fuego

Idioma. Español

Autor: Leonardo Gutiérrez Berdejo

Formato: Original

Número de páginas: 281

El espacio en la narración viene determinado por las preguntas cómo y dónde, por tanto sirve para situar al lector.

El espacio o el lugar donde se desarrollan los hechos es presentado normalmente por el narrador. En este caso, estos espacios toman gran fuerza porque están muy ligados a los cambios que experimenta quien cuenta la historia.

En La Cumbre y el círculo del fuego,podemos hablar de tres tipos de espacios, que encontramos también en el libro.

1. El espacio físico, o lugares abiertos o cerrados en los que se suceden los hechos.

Hablamos en este caso de una gran variedad de lugares abiertos como Gambote o El Cairo, donde transcurre la mayor parte de la historia; y de espacios cerrados como El Castillo, la mansión de Pasmi o la cárcel en la que encierran a Granciano y a Rosario.

¿Qué es lo que consigue el autor con esta variedad de espacios? Primero, situar al lector ante diferentes situaciones que los personajes experimentan. Y en segundo lugar, el escritor consigue aportar una buena dosis de ritmo a la acción, transportando al lector a diferentes pasajes.

2. El espacio psicológico, o la atmósfera psicológica que envuelve al protagonista. El espacio psicológico está sumamente relacionado con las características emocionales de los personajes, con sus experiencias pasadas y sus anhelos; evidentemente la forma en la que podemos acercarnos a una historia como lectores es convirtiéndonos en los personajes, por lo tanto conocer sus personalidades puede ayudarnos a sentirnos más ellos mismos.

En este caso hablamos especialmente de Granciano, un personaje complejo, poliédrico, diríamos también, que juega constantemente con la verdad o la mentira en el mundo de la adivinación. ¿Realmente es capaz de adivinar el futuro, o no es más que un modo fraudulento de ganarse la vida?

La Cumbre y el círculo del fuego

Título: La Cumbre y el Círculo del Fuego

Idioma: Español

Autor: Leonardo Gutiérrez Berdejo

Formato: Original

Número de páginas: 281 páginas

Temas principales

¿Hasta dónde puede llevarnos la corrupción y el poder mal comprendidos?

¿Cuál es el peso que tienen en la sociedad los políticos corruptos?

¿Realmente existe el poder de la adivinación, de ver el futuro y adelantarnos a lo que sucederá?

¿Cuál es la verdadera dicotomía entre la ciencia y la fe?

Estos son solamente algunos de los temas esenciales que se abordan en el libro La Cumbre y el círculo del fuego del escritor Leonardo Gutiérrez Berdejo.

Esta serie de preguntas son algunas de las que el lector se hace una vez que ha terminado de leerlo.

Pero además, junto con estos temas principales, en el texto encontramos otros de carácter secundario como la adivinación y la clarividencia, la violencia, la delincuencia, los cambios, el miedo, el mal, la guerra, el sufrimiento, la corrupción, la política, el poder, las traiciones, la muerte, la compra de votos y los procesos corruptos de elección de los gobernantes, la traición (como la de Rosario Brochero), la tecnología (como la conversación que mantienen Granciano y Armando en la página 194), los abusos sexuales o la naturaleza.

Temas que se dividen entre los aspectos más personales del narrador, sus amistades, su familia, su relación con Rosario… y aquellos vinculados con el momento social y político que atraviesa Gambote, manejado por corruptos y ambiciosos políticos.

¿Es una crítica llevada al extremo como espejo de muchas sociedades políticas que hoy se dan en el mundo?

¿O no es más que una historia donde lo esotérico tiene cierto peso dentro del contexto de la política y del poder?