Detrás de las nubes

Historias de personas que volvieron de la muerte
 Detrás de las nubes es una de las interesantes historias de personas que volvieron de la muerte escrita por Luis Alonso Méndez, un cuento sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

-Dime papá ¿Qué hay detrás de esas nubes? ¡Son tan hermosas! ¿Qué habrá allá arriba?

-No tengo una respuesta lógica hijo, aunque no te negaré que durante un instante creí estar ahí.

-¿Cómo así papá?, no entiendo.

-Si, cuando tu tenías ocho meses tuve un accidente, ya te lo había comentado, no es algo que me guste mencionar porque hay ocasiones que me pone triste, aunque no te niego que eso cambio mi vida, la cambio por completo.

-Mamá me ha contado a veces algunas historias tuyas, sobre todo cuando vemos el álbum de fotos. Yo no quería contártelo Papá, pero he visto llorar a mi mamá cuando mira aquella foto donde tienes el trofeo de básquetbol, ella dice fue uno de tus mejores días, también me cuenta que tenías un cuerpo muy atlético.

-Jajajaja, tu mami siempre tan exagerada, me acuerdo muy bien de ese campeonato, hice mucho ejercicio y me entrenaba todos los días.
-También me muestra la foto donde fueron a celebrar tu asenso en el trabajo, ahí te vez muy elegante, con tu traje azul, corbata roja y camisa celeste, ve tez muy feliz. Estabas rodeado de muchas personas, ¿Eran tus amigos?

-No hijito, no eran mis amigos, eran personas que estuvieron junto a mi cuando yo estuve en la etapa de profesional y era su jefe, también tenía muchos contactos útiles para ellos. Dime, ¿Qué hora es?

-Las seis menos cuarto.

-Ya comprendo tu pregunta, el cielo se pone muy hermoso por la tarde. Entrando la noche, las orillas de las nubes parecen mágicas, había ocasiones que las miraba, sobre todo cuando tenía tu edad.

-Eso fue hace mucho Papá, tú tienes cuarenta años y yo dieciséis.

-Bah, no me digas viejo, que ya vez que estoy más fuerte que nunca.

-Era una broma, sé que eres muy fuerte papá, de eso no tengo la menor duda, no he visto a persona más fuerte que tú. Cuéntame cómo fue que viste detrás de las nubes.

-Bueno, ese accidente fue terrible, yo venía de una reunión de trabajo, fue con unos clientes en Rabinal, la empresa estaba realizando nuevos proyectos, yo era uno de los mejores ejecutivos, trabajaba al máximo, tenía un excelente salario. Vivía como un rey. Regresaba muy cansado ese día, no sé cómo explicártelo, en el primer mirador al salir de Rabinal me detuve un instante, había un paisaje muy bonito, pensé revisar el vehículo para no tener contratiempos.
Yo era muy acertado y cuidadoso con todo, esa fue la punta de lanza para que fuera muy exitoso. Pero bueno, estaba recostado en el auto y de repente apareció un señor, un viejito para ser más preciso, llevaba una caja de plástico llena de manzanas. La verdad que no se miraba ninguna población cerca, en esa montaña no habían aldeas, me pareció algo loco no lo puedo negar. Observé hacia el camino por donde pudo venir, no había nada, sólo la carretera, me dio lastima y le compré algunas manzanas, muy agradecido me dio su bendición -Gracias hijito, muchas gracias por detenerte un instante, era necesario detenerte- me dijo muy tranquilo. Después me hizo preguntas que me dejaron perplejo- ¿Cómo está tu bebe?- ¿cómo supo eso? no tengo la menor idea pero me pregunto por ti, después me dijo -Pídele a Madeline que te prepare un refresco con estas manzanas, pídeselo con cariño, ella te quiere mucho y siente que tú no la necesitas, al tomar el refresco dile que está delicioso y que la amas- No lo podía creer, como supo el nombre de tú mamá, no lo sé, no tengo la menor idea, voy a confesarte algo, por tanto trabajar no le ponía atención a tu mamá y aunque me da vergüenza confesarte esto, había una compañera del trabajo que me insistía que fuera infiel a mi esposa.

La cara la tenía llena de vergüenza ante las palabras de ese anciano, después de ese instante me dijo -si tu esposa hace bastante fresco de manzana, invita a Don Ernesto a almorzar, ya sabes que le gusta la carnita asada, no compres la mejor carne, no te preocupes por eso, a tu papá le gustara estar junto a ti. Enciendan el fuego, cocina junto a tu padre, como cuando eras niño, siéntate junto a él, abrázalo y dile que lo quieres- fue la tercera vez que me dejo aturdido, no lo podía creer, cómo sabía que llevaba casi cinco meses sin hablar con mi padre, cómo sabía que yo había roto mi relación con él por estar todo el tiempo trabajando.
Ese anciano me dejo muy confundido, al retirarse le ayudé a acomodarse nuevamente la caja de manzanas, era muy pesada, por cierto. Él continuó por el camino, yo estaba muy confundido por todas las palabras que me dijo. Retomé mi camino, tal vez eran las cinco de la tarde cuando un camión perdió el control y envistió mi auto. El impacto fue tan fuerte que mi auto dio vuelta al empotrarse en la canal, el chofer del camión salió volando por los aires al romper el vidrio de la cabina.

-No me habías contado esos detalles Papá.

-La verdad hijo, son detalles que guardaba para mí, son de esos pequeños secretos que guardamos porque pensamos que son un milagro. Pero te lo contaré por tu pregunta, ¿Qué hay detrás de las nubes? Recuerdo el paisaje, se podían observar los pueblos cercanos, el camino, algunos bosques y siembras, era un paisaje muy hermoso, tan hermoso que no lo puedo olvidar, todo desde arriba se ve tan hermoso, al poco tiempo caí en la cuenta que estaba muy alto, tan alto que observaba muchos lugares, podía escuchar las personas. Era una tarde muy hermosa. Observé que mis pies estaban sobre una especie de piso muy suave de color anaranjado, el calor del sol era muy reconfortante. Observé para los lados y era hermoso, la mezcla de blanco, azul, celeste, anaranjado, amarillo, etc., muchos colores, también podía escuchar el viento. Al poco tiempo entre en pánico, ¡Donde estoy!, empecé a correr, empecé a caminar por todos lados, el piso cambiaba de color, al final pensé que estaba sobre las nubes, te imaginas sobre las nubes, parecían que no tenían fin, corrí y corrí y no había final -¡Edgar!, ¡Edgar!, detente- escuché una voz, tuve calma al solo escucharla, ¿Dónde estoy?, pregunté y la voz no respondió, ¿Dime que hago aquí?, pero no respondió, ¿Quién eres?, no tuve respuesta, entré en la cuenta que estaba muriendo, no había otra explicación, me derrumbé, el llanto se hizo presente -Sabes que estás enfermo- habló nuevamente conmigo, no lo sé qué le respondí -Detente un instante, detente a pensar un momento- ¿qué debo pensar? Le respondí.

Estaba derrotado, derrotado pensando en mi muerte, observaba la inmensidad de las nubes, su bellos colores resplandecían por mi lágrimas, -¿Qué quieres?- me preguntó de nuevo, yo continuaba llorando y recordé las palabras del anciano, retumbaron en mi corazón que mi llanto acabo, ¡Quiero ver a mi familia!, ¡quiero ver a mi hijo!, a mi esposa y a mi padre, dame una oportunidad, por favor, dame una solo una oportunidad para estar con ellos, dame sólo la oportunidad para decirles algunas palabras. Estaba de rodillas, ante la inmensidad de las nubes, algunas estrellas se podían observar, parecían nacer en el cielo, al final entregué mi alma, sólo dije, ¡Hágase tu voluntad! De ahí recuerdo despertar en el hospital, mi padre a mi lado, habían pasado tres días desde el accidente, tú madre estaba en la puerta de la habitación del hospital, tenía un rosario en la mano, su ojos se llenaron de lágrimas, una sonrisa brotó y me volví a enamorar de ella. Es tan bella, estuvo junto a mí y cuidándote a ti al mismo tiempo, no me abandonó, mi padre estuvo junto a ustedes también, los cuidó como hombre que protegería con su vida a mi familia, mi pobre viejo me mostró lo fuerte que es, me mostró la fe tan fuerte que tiene. También lo vi sonreír, me sentí como niño al tomar su mano. Pregunte por ti, tenía ganas de tenerte entre mis manos. Mi recuperación me llevó tiempo, la cadera fracturada y tres costillas rotas me dejaron en rehabilitación, sólo nuestra familia llego a visitarme, ninguno de los supuestos amigos se acercó. Muchos aprovecharon para ganar más territorio dentro de la empresa, los jefes sólo llamaron para verificar que me estuviera recuperando. Me solicitaron que hiciera una lista de mis pendientes y nombre de los contactos, fue una experiencia muy amarga saber la verdad, no había hecho ni un amigo verdadero, ni uno.

-Y el Chepe y Don Paco, ellos son tus amigos.

-Ah, a ellos los conocí después, cuando me despidieron, es otra historia que te contaré más adelante. Me recuperé y volví al trabajo, los jefes al poco tiempo me despidieron, yo empecé a salir temprano para volver a casa, empecé a recuperar a mi familia, eso no les pareció. Al final terminaron diciéndome que era un mal ejemplo para los jóvenes prospectos de la empresa, que no era lo que buscaban en un empleado. Esa tarde observé nuevamente las nubes, eran las seis menos cuarto, estaban muy hermosas, los colores naranja, azul y celeste son bellísimos, volví a recordar la segunda oportunidad, volví a recordar el regalo de Dios, estoy vivo.
Cuando puedo observo los atardeceres, me hago la pregunta ¿Qué está pasando detrás de las nubes?, habrá otro igual que yo pidiendo otra oportunidad.

Fin

Cuento sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos

Detrás de las nubes es una de las interesantes historias de personas que volvieron de la muerte escrita por Luis Alonso Méndez, un cuento sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

Longinos y el abanico

Longinos y el abanico (Reproducido de Mitos-mexicanos)

Sonia Iglesias y Cabrera

 

En el Callejón de las Golosas de la colonial Ciudad de México, vivía Longinos Peñuelas, un hombre muy rico y todo un contumaz Don Juan, dedicado a seducir mujeres para luego abandonarlas, sin importarle el daño que hacía. Una noche que regresaba a su casa después de haber dormido con una bella mujer casada, pasó por una casona en uno de cuyos balcones se encontraba una hermosa chica con vestido blanco, que llevaba en una mano un abanico de encajes con el cual se abanicaba coquetamente. Al pasar Longinos se le cayó un pañuelo a la bella y éste se apresuró a devolvérselo a la damisela. Al verla tan bonita se puso a platicar con ella y quedaron en verse las siguientes noches a escondidas de su padre a la medianoche.

Una de esas noches, Longinos trató de besar a la joven y ella puso el abanico entre los dos, el cual se rompió por la mitad. Pasadas unas noches, el galán le propuso que se escapara con él; ella aceptó, pero con la condición de llevarse a su pequeño hijo, un lindo nene. El Don Juan aceptó y al día siguiente acudió a la casa de su dama con varias horas de anticipación. Al llegar a la casona se percató de que se veía muy vieja y como si estuviera abandonada de tiempo atrás. Desconcertado, llamó a la puerta, pero nadie le abrió por mucho que insistió con la sonora aldaba. Entonces, Longinos decidió preguntarles a unas mujeres que pasaban por ahí si sabían por qué ningún criado le abría la puerta.

Ellas le respondieron que esa casa estaba cerrada desde hacía diez años, y que había pertenecido a Hermenegildo Alcérreca y a su hija Rosaura, y que ya nadie vivía ahí. Le dijeron que después de haberla habitado por tan solo unos meses, los moradores se habían marchado y que desde entonces se escuchaban terribles y desgarradores gritos a la medianoche.

Longinos trajo a un cura y a un cerrajero que abrió el portón. La casa estaba en completas ruinas, Cuando el frustrado enamorado subió al cuarto desde cuyo balcón vio por primera vez a su amada, descubrió que estaba completamente a oscuras. Al prender una vela vio en la cama los esqueletos: el de una mujer y el de un bebé. En la mano descarnada de la mujer podía verse la mitad de un abanico de encajes. El sacerdote que acompañaba a Longinos echó agua bendita sobre los esqueletos y rezó por el descanso eterno de esas dos almas.

Al salir de la casa, destrozado y llorando por la pena de haber perdido a su amada, Longinos se topó con el esposo de la última mujer casada a la que había seducido. El marido, loco de furia, sacó su espada y se la clavó en el pecho al pecador, quien al instante murió.

Sonia Iglesias y Cabrera

Reseña de Cien años de soledad

Cien años de Soledad

Editorial La Oveja Negra Ltda., 18ª. Edición colombiana. 1989

Cien años de soledad es una de las más importantes obras escritas en lengua castellana, del escritor Gabriel José de la Concordia García Márquez, nacido en Aracataca (Magdalena, Colombia) el 6 marzo de 1927 y quien falleció el 17 de abril de 2014 en México. La novela hace su aparición en 1967 con el sello de Editorial Suramericana de Buenos Aires y es una de las obras más traducidas a otros idiomas.

Contexto histórico

En un contexto histórico que comprende desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, la novela narra la historia, en tercera persona o narrador pasivo heterodiegético, decir externo a la historia, de la estirpe de los Buendía (José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán), desde cuando partieron para fundar Macondo, la aldea, el pueblo imaginario, en que a lo largo de cien años transcurre la mayor parte de los acontecimientos de las diversas generaciones de los Buendía. Macondo nace y muere en la narración. Aunque Macondo es el espacio por excelencia, el “mundo ideal”, el paraíso, hay otros espacios relevantes en la novela, como son la casa inmensa de los Buendía, la ciénaga, el taller, la tienda y otros.

El inicio

Desde el comienzo, ningún lector se sustrae a la genialidad del relato al sumergirnos en un mundo de historias, situaciones y pasajes exagerados en el cual se mezclan, en un solo haz, la realidad con la fantasía, lo mágico, lo ficcional y lo fantástico.

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces…” es una frase que desata con la inmensa fuerza de la escritura creativa toda suerte de emociones y sentimientos al conjugar recuerdos, tiempos, espacios, personajes, creencias, mitos, leyendas, historias, etcétera.

Partes narrativas

La novela se encuentra dividida en veinte partes narrativas que carecen de título y de numeración. La principal caracterización de la misma son los reiterados saltos en el tiempo hacia atrás y hacia adelante, aspecto que nos lleva a afirmar que esta es la técnica narrativa empleada por el autor que se destaca principal y especialmente en el interior de cada secuencia o parte. Es esta particularidad del relato lo que caracteriza la técnica fantástica del autor.

Después del impacto emocional de las primeras páginas, el lector queda aferrado a la fascinación y el interés por conocer la historia real o ficcional de Macondo, de los personajes que lo habitan (que no son pocos), del drama de la soledad que los agobia, de sus recuerdos y olvidos, de sus sueños y ambiciones, de sus padecimientos y creencias.

Temas centrales

Los temas centrales de la novela son la soledad, el incesto, el silencio, las enfermedades mentales con las que deben tratar los Buendía; asimismo, la libertad, la prisión, las equivocaciones y las frecuentes guerras, en la que se debaten los personajes y el propio Macondo. La explicación de esta soledad se encuentra en la incapacidad de amar de los personajes o en sus prejuicios, lo cual se rompe con el matrimonio de Mauricio Babilonia y Amaranta Úrsula, que desatan un final triste en la historia en que al único hijo procreado con amor lo devoran las hormigas. La estirpe, como figura escrito en los pergaminos, estaba condenada a cien años de soledad. Otros temas están referidos al ámbito religioso, en especial al catolicismo de los personajes, y la muerte de muchos personajes.

Acciones, trama, sucesos,

En la adolescencia, el primogénito de los Buendía mantuvo una tormentosa relación sentimental con Pilar Ternera, “una mujer alegre, deslenguada, provocativa, que ayudaba en los oficios domésticos y sabía leer el porvenir en la baraja”. El embarazo de Pilar Ternera empujó a José Arcadio a irse con los gitanos. Úrsula salió a buscarlo y, aunque no logró encontrarlo, regresó al cabo de cinco meses con la noticia de que al otro lado de la ciénaga “había pueblos que recibían el correo todos los meses y conocían las máquinas del bienestar”, que superaban el primitivo aislamiento que llevaban en Macondo. El contacto con las poblaciones vecinas supuso un impulso de prosperidad para Macondo.

Por esa misma época, el pueblo fue víctima de la peste del insomnio, episodio del que se dice que es uno de los más imaginativos de Cien años de soledad: “La india les explicó que lo más temible de la enfermedad del insomnio no era la imposibilidad de dormir, pues el cuerpo no sentía cansancio alguno, sino su inexorable evolución hacia una manifestación más crítica: el olvido. Quería decir que, cuando el enfermo se acostumbraba a su estado de vigilia, empezaban a borrarse de su memoria los recuerdos de la infancia, luego el nombre y la noción de las cosas, y por último la identidad de las personas y aun la conciencia del propio ser, hasta hundirse en una especie de idiotez sin pasado”.

Los capítulos 6, 7 y 8 dan cuenta de los levantamientos del coronel Buendía, y de cómo la tranquilidad de la aldea se altera por las guerras civiles que durante veinte años asuelan el país. Se vive el levantamiento del coronel Buendía, su encarcelamiento y su fuga, el mandato de José Arcadio y sus insólitos bandos para imponer el orden en Macondo. La muerte de Melquíades, la llegada del telégrafo; el fusilamiento de Arcadio, quien deja dos hijos, José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo, y una niña –Remedios, la Bella–; el misterioso asesinato de José Arcadio, el sueño de los cuartos infinitos y la galería de los espejos paralelos, el enclaustramiento de Rebeca y la llovizna minúscula de flores amarillas hacen también parte de estos capítulos. Cuando todo el pueblo se hallaba ya en la fase terminal de la enfermedad, regresa de la muerte Melquíades, quien prepara una pócima y les devuelve los recuerdos a los habitantes de Macondo.

El coronel Aureliano deserta de las tropas federalistas nicaragüenses y se enrola en un buque alemán para reaparecer en su casa y fijarse otra vez en su tía Amaranta, con quien ya había tenido relaciones siendo niño todavía. No manifestaba temor alguno a que un posible hijo naciera con cola de puerco por esta relación incestuosa. “La tarde en que lo vio pasar frente a su dormitorio pensó que Pietro Crespi era un currutaco de alfeñique junto a aquel protónico cuya respiración volcánica se percibía en toda la casa”.

El nacimiento de José Arcadio, hijo de José Arcadio y Fernanda del Carpio, y la llegada de la compañía bananera a Macondo inician una nueva etapa en el diario transcurrir de la aldea. Se suma la llegada del tren amarillo, la bombilla eléctrica, el cine, el gramófono y el teléfono.

José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo, gemelos, son los personajes principales en tiempos de la compañía bananera. Compartieron amores de juventud con la misma mujer, Petra Cotes, quien, por no distinguirlos, mantenía relaciones con ambos. La prosperidad de Macondo y los Buendía se ve acompañada de crecientes conflictos sociales que desembocan en una sangrienta represión en que mueren más tres mil obreros de las bananeras.

Entre los capítulos 13 y 15 se relatan las condiciones de Petra Cotes, con “un corazón generoso y una magnífica vocación para el amor”. Las preocupaciones de Fernanda por la Meme, las mariposas amarillas que acompañan a Mauricio Babilonia y la llegada del hijo de la Meme –otro Aureliano– marcan esta parte.

Finalmente, en Macondo se presenta un diluvio bíblico de más de cuatro años que da lugar a la última parte, entre los capítulos 16 y 20. El relato lleva a la decadencia y la destrucción de Macondo y el final de la estirpe. Los últimos descendientes de los Buendía, pertenecientes a la quinta y la sexta generaciones, apenas sobreviven en un pueblo arruinado, hasta cuando la estirpe se extingue en un descendiente con cola de cerdo, hijo de Amaranta Úrsula y Aureliano Babilonia, quien descifra las profecías del gitano Melquíades sobre Macondo. El anuncio de su destrucción se cumple en el momento mismo de su lectura.

Se recordará el capítulo 19, que relata el regreso de Amaranta Úrsula con su esposo Gastón amarrado por el cuello y 25 parejas de canarios. Gastón llega a comerse un sartal de 82 huevos de iguana; el conocimiento de Aureliano de varios idiomas, aunque nada le interesaba más que los pergaminos y su relación con Nigromanta y las acaloradas discusiones de Álvaro, Germán, Alfonso y Gabriel en la librería del sabio catalán, lo cual se constituye en un homenaje a sus cuatro amigos.

Desenlace

El último capítulo transporta al remate de la librería por el sabio catalán y el regreso suyo a su aldea mediterránea que lleva a la exclamación: “El mundo habrá acabado de joderse el día en que los hombres viajen en primera clase y la literatura en el vagón de carga”. Se suma a esto la partida de Macondo de los cuatro amigos, la tormentosa relación de Amaranta Úrsula y Aureliano, la búsqueda de la verdad de su parentesco, la soledad y el vagar de Aureliano por todo el pueblo y su llanto con el cantinero escuchando canciones de Rafael Escalona, la vista del niño arrastrado por las hormigas y la revelación de las claves definitivas de Melquíades para descubrir lo escrito en los pergaminos.

La lectura deja una increíble experiencia literaria, hasta el punto de que la confusión que en ocasiones se presenta por la cantidad de personajes, lo cual es en realidad una de las particularidades del libro, pasa a un segundo plano, aunque tratar con siete generaciones y más de 40 personajes, sin mencionar los 17 Aurelianos, no resulta nada fácil.

Personajes

Centrándose en los personajes de la familia de los Buendía, se recordará, además de los fundadores (Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán), a José Arcadio, Aureliano, Amaranta y Rebeca, que pasan a ser la segunda generación. La tercera se constituye con Arcadio (en realidad, hijo de José Arcadio hijo y de Pilar Ternera), Aureliano José y los 17 Aurelianos. La cuarta generación está conformada por Remedios la Bella, José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo. Renata Remedios (Meme), José Arcadio y Amaranta Úrsula pertenecen a la quinta generación. En la sexta aparecen Aureliano Babilonia, hijo de La Meme, y

Mauricio Babilonia, y en la séptima y última generación Aureliano, hijo de Aureliano Babilonia y su tía, Amaranta Úrsula, quien, como se recordar, nació con cola de cerdo, tal como Úrsula pronosticó.

Otros personajes destacados fuera de la familia de los Buendía son al corregidor Apolinar Moscote, Melquíades, Remedios Moscote, Fernanda del Carpio, Prudencio Aguilar, Petra Cotes, el padre Nicanor Reyes, Pilar Ternera, el doctor Alirio Noguera, el falso homeópata; Santa Sofía de la Piedad, mujer de Arcadio; Nicanor Ulloa y Rebeca Montiel, padres de Rebeca Buendía; Pietro Crespi y Gerineldo Márquez; Mr. Heber y Mr. Brown, de la empresa bananera; Mauricio Babilonia, Gastón, Nigromanta, las mujeres de mala vida, la Elefanta, el sabio catalán, Gastón y los cuatro amigos de Aureliano Babilonia, los discutidores Álvaro, Germán, Alfonso y Gabriel. Otros personajes son Mercedes, Rafael Escalona, Lorenzo Gavilán y Artemio Cruz.

Emociones y sentimientos

La lectura, además, desata emociones y sentimientos al conjugar recuerdos, tiempos, espacios, personajes, creencias, mitos, leyendas, historias. Los reiterados saltos en el tiempo hacia atrás y hacia adelante, y la constante repetición de los nombres en la familia dificultan la comprensión de la novela. Pero esta particularidad del relato hace parte de la técnica fantástica del autor.

Aunque la novela presenta situaciones alusivas a la realidad, como se lee en algunos de los hechos históricos relatados –las numerosas guerras civiles que se dieron en el país entre los liberales y conservadores, la existencia de la compañía bananera y la matanza de sus trabajadores–, es indudable que en la misma prevalece lo ficcional, lo fantástico, lo maravilloso, como se puede ver en la elevación de Remedios, la profecía en los pergaminos de Melquíades, la levitación del padre Nicanor, las cosas extraordinarias con las que se presentan los gitanos, los experimentos fallidos de José Arcadio, las numerosas exageraciones a lo largo de la novela, eventos literarios éstos con los cuales se marca una nueva era de la literatura latinoamericana. Asimismo, con frecuencia el autor recurre a algunas figuras literarias, entre las que se destacan: oxímoron (exageraciones), sinestesia (metáfora para indicar sensaciones corporales), anáfora (repetición para enfatizar), símil (comparación) y epifonema (frase de enseñanza).

En todo caso, fantasía, alquimia, magia, ficción, realidad, historia, se unirán alrededor de factores como recuerdos, olvidos, sueños, ambiciones, supersticiones, invenciones, costumbres, hábitos, creencias, locuras, pestes, temeridades, clarividencias y rechazos de los personajes que forman un mundo de imágenes fantásticas. Dentro de este campo, se destacan las numerosas guerras, las empresas delirantes, las cuatro calamidades que determinan la decadencia de la estirpe de los Buendía, las mariposas disecadas, los pergaminos que debían cumplir 100 años, el tren amarillo, las mujeres que flotan, la destrucción del laboratorio de alquimia, la locura de José Arcadio, el recorrido del hilo de sangre, el sueño de los cuartos infinitos y la galería de los espejos paralelos, el aire de soledad, la peste de la proliferación; la llegada de las bombillas eléctricas, el cine, el gramófono y el teléfono en la estación del tren; la llegada de Mr. Heber y Jack Brown, la levitación de Remedios, la huelga de los obreros, el asesinato de 3.406 obreros, las mariposas amarillas y muchas más.

Reseña preparada por Leonardo Gutiérrez Berdejo

No te condiciones

Reproduzco este hermoso texto de Natalin, bloguera de WordPress.

No te condiciones

 

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Vuela de donde no puedas crecer

Saca todos los techos que te hayas puesto o que otros los hayan puesto por vos

Abre la ventana al cielo

Desaparece como por arte de magia

Vuela de donde no puedas vivir

Y vuela también de donde no puedas cumplir tus sueños

Apártate de todas aquellas personas que no puedan verte como sos

Pero apártate sobre todo de aquellos que no te dejan crecer

De aquellos que no te dejan explorar el mundo

De aquellos que te limitan…

Desaparece una y otra vez; y hazlo mágicamente

Vuela y desaparece. Desaparece y vuela

Crea tu propio mapa, míralo cada día, analiza las curvas, las subidas y también las bajadas

Pero mantente en él

Firme.

Que nada te distraiga y que nadie tampoco

Desafía tus propios límites. Ellos no son reales

¡Y vuela!

Vuela hacia donde sientas

Pero no digas a dónde

Tan sólo lárgate

¡Y que sea magia!…

Adentro

Adentro

 

¿Qué hago? , ¿qué siento? , ¿cómo sigo?…

Reproduzco este hermoso texto de Natalin, bloguera de WordPress.

Lo que sea que buscás, lo que sea, búscalo dentro. No te distraigas con lo que te diga la radio, la televisión , los diarios… Opiniones ajenas que nada saben de lo que vos realmente querés. Ninguna opinión puede conducirte a mejor camino que la tuya propia.

Tu voz. Hay una voz dentro tuyo que te habla, que te dice todo. No le seas indiferente, no busques ocuparte las 24 horas al día,no busques llenarte de actividades innecesarias, de personas innecesarias. No lo busques. Porque lo único que estás haciendo es evadiéndola. Haciendo oídos sordos.

Lo hice; más de una vez. Y hoy me doy cuenta que esa música interna es la mejor melodía. Es nuestra aliada. Acéptala, abrite a ella. Dejala que haga su parte. No la limites. No la condiciones que ella sabe. ¡De verdad que sabe!

Adentro. Ahí es donde tenés que ir cada vez que no sepas qué hacer, cada vez que no sepas qué decisión tomar.

Adentro.

Todo pero todo está ahí. Las demás personas pueden aconsejarte pero ninguna puede saber exactamente qué es lo mejor para tu vida. Porque ninguna es como vos. Ninguna.

Vos sos vos. ¡Entendelo!.

Aprendé a respetarte , aprendé a aceptarte y aprendé principalmente a escucharte. Permitite que el silencio entre a tu vida, dale paso, abrile  las puertas. No subas el volumen de la radio. No obstruyas el sonido de tu voz interna. Ella es la guía.

Tu alma, tu luz interior, tu corazón…Como quieras llamarlo. Por ahí va el camino. Por ahí viene la mano. No dejes que otros te digan qué necesitás para tu vida. ¡Decítelo vos mismo!

Podemos aceptar ayuda externa pero más alla de lo que otros digan ,volvé a vos. Volvé adentro. Y verás como todas las respuestas se iluminan. Estaban allí, siempre estuvieron, siempre van a estar.

Adentro.

La danza de la lechuza

Presentación

Estos cuentos están inmersos en lo ficcional. Son cuentos dispersos en el tiempo y en la temática, aunque los personajes y los escenarios también lo están. Algunos relatos buscan dar cuenta del estado anímico y de los presagios que en ocasiones acosan a los seres humanos; otros tratan sobre la indiferencia social y lo fatal que resulta olvidar la historia. También se encuentran aquellos en los cuales se plantean situaciones o momentos tomados de la intensidad de lo real, de ayer o de hoy. En casi todos es evidente la influencia de la cuestión medioambiental y del intenso verano padecido. Aunque el frío hace lo suyo. Esta es la razón del aroma percibido por la supervivencia que se desprende de algunos de ellos. El desastre ambiental que observamos en muchas regiones ha sido causa de ciertas vivencias y situaciones que originaron la idea de algunos textos, elaborados en cierta forma como homenaje a la vida, pero nada tiene que ver lo uno con lo otro.

Con algunas breves correcciones, se reproducen dos cuentos del libro Knouwe y otros cuentos. Son ellos La papelera e Indecisión. Además, y con el ánimo de brindarle al lector un espacio para el descanso entre un relato y otro, se han insertado algunas reflexiones y pensamientos. Con seguridad, ambos cumplirán su cometido.

En cada uno de los relatos prevalece la idea de la vida, y ciertos elementos de la naturaleza, del tiempo y del drama de todo ser viviente. El interés fue construir con ellos lo que la imaginación y los sueños permitirían. No existió otra pretensión. De ahí la presencia de algunos animales: el perro, el tigre, la serpiente, el cocodrilo, la lechuza y la hormiga. La literatura es refugio y entretención pero, como todos lo sabemos, es también un camino para conocer a los pueblos, sus ambiciones, conflictos y amenazas.

Finalmente, espero que este libro contribuya al bienestar de las futuras generaciones, ya que, con toda la imaginería ficcional que pueda contener, pone ciertos temas o situaciones –como el clima, la indiferencia social y el olvido de la historia, por citar solo estos– en cierta perspectiva, en busca de avivar una actitud mucho más responsable y consecuente con el medio ambiente. Con todo, el trabajo es una muestra cierta de que ni el calor del verano ni la amenaza ambiental ni el frío del invierno pueden apagar los sueños y la ficción recreativa que se espera imprimir en los relatos.

Leonardo Gutiérrez Berdejo