Lolita. Comienzo de la novela.

  1. De Vladimir Nabokov
  1. Lolita

Lolita
VLADIMIR NABOKOV
PRIMERA PARTE

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lolita:
la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del
paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de
estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela.
Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.
¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no
pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra… «En un principado
junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía
yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa
fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron
los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta
maraña de espinas.

Reseña de Cien años de soledad

Cien años de Soledad

Gabriel García Márquez

Editorial La Oveja Negra Ltda., 18ª. Edición colombiana. 1989

Cien años de soledad es una de las más importantes obras escritas en lengua castellana, del escritor Gabriel José de la Concordia García Márquez, nacido en Aracataca (Magdalena, Colombia) el 6 marzo de 1927 y quien falleció el 17 de abril de 2014 en México. La novela hace su aparición en 1967 con el sello de Editorial Suramericana de Buenos Aires y es una de las obras más traducidas a otros idiomas.

Contexto histórico

En un contexto histórico que comprende desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, la novela narra la historia, en tercera persona o narrador pasivo heterodiegético, decir externo a la historia, de la estirpe de los Buendía (José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán), desde cuando partieron para fundar Macondo, la aldea, el pueblo imaginario, en que a lo largo de cien años transcurre la mayor parte de los acontecimientos de las diversas generaciones de los Buendía. Macondo nace y muere en la narración. Aunque Macondo es el espacio por excelencia, el “mundo ideal”, el paraíso, hay otros espacios relevantes en la novela, como son la casa inmensa de los Buendía, la ciénaga, el taller, la tienda y otros.

El inicio

Desde el comienzo, ningún lector se sustrae a la genialidad del relato al sumergirnos en un mundo de historias, situaciones y pasajes exagerados en el cual se mezclan, en un solo haz, la realidad con la fantasía, lo mágico, lo ficcional y lo fantástico.

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces…” es una frase que desata con la inmensa fuerza de la escritura creativa toda suerte de emociones y sentimientos al conjugar recuerdos, tiempos, espacios, personajes, creencias, mitos, leyendas, historias, etcétera.

Partes narrativas

La novela se encuentra dividida en veinte partes narrativas que carecen de título y de numeración. La principal caracterización de la misma son los reiterados saltos en el tiempo hacia atrás y hacia adelante, aspecto que nos lleva a afirmar que esta es la técnica narrativa empleada por el autor que se destaca principal y especialmente en el interior de cada secuencia o parte. Es esta particularidad del relato lo que caracteriza la técnica fantástica del autor.

Después del impacto emocional de las primeras páginas, el lector queda aferrado a la fascinación y el interés por conocer la historia real o ficcional de Macondo, de los personajes que lo habitan (que no son pocos), del drama de la soledad que los agobia, de sus recuerdos y olvidos, de sus sueños y ambiciones, de sus padecimientos y creencias.

Temas centrales

Los temas centrales de la novela son la soledad, el incesto, el silencio, las enfermedades mentales con las que deben tratar los Buendía; asimismo, la libertad, la prisión, las equivocaciones y las frecuentes guerras, en la que se debaten los personajes y el propio Macondo. La explicación de esta soledad se encuentra en la incapacidad de amar de los personajes o en sus prejuicios, lo cual se rompe con el matrimonio de Mauricio Babilonia y Amaranta Úrsula, que desatan un final triste en la historia en que al único hijo procreado con amor lo devoran las hormigas. La estirpe, como figura escrito en los pergaminos, estaba condenada a cien años de soledad. Otros temas están referidos al ámbito religioso, en especial al catolicismo de los personajes, y la muerte de muchos personajes.

Acciones, trama, sucesos,

En la adolescencia, el primogénito de los Buendía mantuvo una tormentosa relación sentimental con Pilar Ternera, “una mujer alegre, deslenguada, provocativa, que ayudaba en los oficios domésticos y sabía leer el porvenir en la baraja”. El embarazo de Pilar Ternera empujó a José Arcadio a irse con los gitanos. Úrsula salió a buscarlo y, aunque no logró encontrarlo, regresó al cabo de cinco meses con la noticia de que al otro lado de la ciénaga “había pueblos que recibían el correo todos los meses y conocían las máquinas del bienestar”, que superaban el primitivo aislamiento que llevaban en Macondo. El contacto con las poblaciones vecinas supuso un impulso de prosperidad para Macondo.

Por esa misma época, el pueblo fue víctima de la peste del insomnio, episodio del que se dice que es uno de los más imaginativos de Cien años de soledad: “La india les explicó que lo más temible de la enfermedad del insomnio no era la imposibilidad de dormir, pues el cuerpo no sentía cansancio alguno, sino su inexorable evolución hacia una manifestación más crítica: el olvido. Quería decir que, cuando el enfermo se acostumbraba a su estado de vigilia, empezaban a borrarse de su memoria los recuerdos de la infancia, luego el nombre y la noción de las cosas, y por último la identidad de las personas y aun la conciencia del propio ser, hasta hundirse en una especie de idiotez sin pasado”.

Los capítulos 6, 7 y 8 dan cuenta de los levantamientos del coronel Buendía, y de cómo la tranquilidad de la aldea se altera por las guerras civiles que durante veinte años asuelan el país. Se vive el levantamiento del coronel Buendía, su encarcelamiento y su fuga, el mandato de José Arcadio y sus insólitos bandos para imponer el orden en Macondo. La muerte de Melquíades, la llegada del telégrafo; el fusilamiento de Arcadio, quien deja dos hijos, José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo, y una niña –Remedios, la Bella–; el misterioso asesinato de José Arcadio, el sueño de los cuartos infinitos y la galería de los espejos paralelos, el enclaustramiento de Rebeca y la llovizna minúscula de flores amarillas hacen también parte de estos capítulos. Cuando todo el pueblo se hallaba ya en la fase terminal de la enfermedad, regresa de la muerte Melquíades, quien prepara una pócima y les devuelve los recuerdos a los habitantes de Macondo.

El coronel Aureliano deserta de las tropas federalistas nicaragüenses y se enrola en un buque alemán para reaparecer en su casa y fijarse otra vez en su tía Amaranta, con quien ya había tenido relaciones siendo niño todavía. No manifestaba temor alguno a que un posible hijo naciera con cola de puerco por esta relación incestuosa. “La tarde en que lo vio pasar frente a su dormitorio pensó que Pietro Crespi era un currutaco de alfeñique junto a aquel protónico cuya respiración volcánica se percibía en toda la casa”.

El nacimiento de José Arcadio, hijo de José Arcadio y Fernanda del Carpio, y la llegada de la compañía bananera a Macondo inician una nueva etapa en el diario transcurrir de la aldea. Se suma la llegada del tren amarillo, la bombilla eléctrica, el cine, el gramófono y el teléfono.

José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo, gemelos, son los personajes principales en tiempos de la compañía bananera. Compartieron amores de juventud con la misma mujer, Petra Cotes, quien, por no distinguirlos, mantenía relaciones con ambos. La prosperidad de Macondo y los Buendía se ve acompañada de crecientes conflictos sociales que desembocan en una sangrienta represión en que mueren más tres mil obreros de las bananeras.

Entre los capítulos 13 y 15 se relatan las condiciones de Petra Cotes, con “un corazón generoso y una magnífica vocación para el amor”. Las preocupaciones de Fernanda por la Meme, las mariposas amarillas que acompañan a Mauricio Babilonia y la llegada del hijo de la Meme –otro Aureliano– marcan esta parte.

Finalmente, en Macondo se presenta un diluvio bíblico de más de cuatro años que da lugar a la última parte, entre los capítulos 16 y 20. El relato lleva a la decadencia y la destrucción de Macondo y el final de la estirpe. Los últimos descendientes de los Buendía, pertenecientes a la quinta y la sexta generaciones, apenas sobreviven en un pueblo arruinado, hasta cuando la estirpe se extingue en un descendiente con cola de cerdo, hijo de Amaranta Úrsula y Aureliano Babilonia, quien descifra las profecías del gitano Melquíades sobre Macondo. El anuncio de su destrucción se cumple en el momento mismo de su lectura.

Se recordará el capítulo 19, que relata el regreso de Amaranta Úrsula con su esposo Gastón amarrado por el cuello y 25 parejas de canarios. Gastón llega a comerse un sartal de 82 huevos de iguana; el conocimiento de Aureliano de varios idiomas, aunque nada le interesaba más que los pergaminos y su relación con Nigromanta y las acaloradas discusiones de Álvaro, Germán, Alfonso y Gabriel en la librería del sabio catalán, lo cual se constituye en un homenaje a sus cuatro amigos.

Desenlace

El último capítulo transporta al remate de la librería por el sabio catalán y el regreso suyo a su aldea mediterránea que lleva a la exclamación: “El mundo habrá acabado de joderse el día en que los hombres viajen en primera clase y la literatura en el vagón de carga”. Se suma a esto la partida de Macondo de los cuatro amigos, la tormentosa relación de Amaranta Úrsula y Aureliano, la búsqueda de la verdad de su parentesco, la soledad y el vagar de Aureliano por todo el pueblo y su llanto con el cantinero escuchando canciones de Rafael Escalona, la vista del niño arrastrado por las hormigas y la revelación de las claves definitivas de Melquíades para descubrir lo escrito en los pergaminos.

La lectura deja una increíble experiencia literaria, hasta el punto de que la confusión que en ocasiones se presenta por la cantidad de personajes, lo cual es en realidad una de las particularidades del libro, pasa a un segundo plano, aunque tratar con siete generaciones y más de 40 personajes, sin mencionar los 17 Aurelianos, no resulta nada fácil.

Personajes

Centrándose en los personajes de la familia de los Buendía, se recordará, además de los fundadores (Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán), a José Arcadio, Aureliano, Amaranta y Rebeca, que pasan a ser la segunda generación. La tercera se constituye con Arcadio (en realidad, hijo de José Arcadio hijo y de Pilar Ternera), Aureliano José y los 17 Aurelianos. La cuarta generación está conformada por Remedios la Bella, José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo. Renata Remedios (Meme), José Arcadio y Amaranta Úrsula pertenecen a la quinta generación. En la sexta aparecen Aureliano Babilonia, hijo de La Meme, y

Mauricio Babilonia, y en la séptima y última generación Aureliano, hijo de Aureliano Babilonia y su tía, Amaranta Úrsula, quien, como se recordar, nació con cola de cerdo, tal como Úrsula pronosticó.

Otros personajes destacados fuera de la familia de los Buendía son al corregidor Apolinar Moscote, Melquíades, Remedios Moscote, Fernanda del Carpio, Prudencio Aguilar, Petra Cotes, el padre Nicanor Reyes, Pilar Ternera, el doctor Alirio Noguera, el falso homeópata; Santa Sofía de la Piedad, mujer de Arcadio; Nicanor Ulloa y Rebeca Montiel, padres de Rebeca Buendía; Pietro Crespi y Gerineldo Márquez; Mr. Heber y Mr. Brown, de la empresa bananera; Mauricio Babilonia, Gastón, Nigromanta, las mujeres de mala vida, la Elefanta, el sabio catalán, Gastón y los cuatro amigos de Aureliano Babilonia, los discutidores Álvaro, Germán, Alfonso y Gabriel. Otros personajes son Mercedes, Rafael Escalona, Lorenzo Gavilán y Artemio Cruz.

Emociones y sentimientos

La lectura, además, desata emociones y sentimientos al conjugar recuerdos, tiempos, espacios, personajes, creencias, mitos, leyendas, historias. Los reiterados saltos en el tiempo hacia atrás y hacia adelante, y la constante repetición de los nombres en la familia dificultan la comprensión de la novela. Pero esta particularidad del relato hace parte de la técnica fantástica del autor.

Aunque la novela presenta situaciones alusivas a la realidad, como se lee en algunos de los hechos históricos relatados –las numerosas guerras civiles que se dieron en el país entre los liberales y conservadores, la existencia de la compañía bananera y la matanza de sus trabajadores–, es indudable que en la misma prevalece lo ficcional, lo fantástico, lo maravilloso, como se puede ver en la elevación de Remedios, la profecía en los pergaminos de Melquíades, la levitación del padre Nicanor, las cosas extraordinarias con las que se presentan los gitanos, los experimentos fallidos de José Arcadio, las numerosas exageraciones a lo largo de la novela, eventos literarios éstos con los cuales se marca una nueva era de la literatura latinoamericana. Asimismo, con frecuencia el autor recurre a algunas figuras literarias, entre las que se destacan: oxímoron (exageraciones), sinestesia (metáfora para indicar sensaciones corporales), anáfora (repetición para enfatizar), símil (comparación) y epifonema (frase de enseñanza).

En todo caso, fantasía, alquimia, magia, ficción, realidad, historia, se unirán alrededor de factores como recuerdos, olvidos, sueños, ambiciones, supersticiones, invenciones, costumbres, hábitos, creencias, locuras, pestes, temeridades, clarividencias y rechazos de los personajes que forman un mundo de imágenes fantásticas. Dentro de este campo, se destacan las numerosas guerras, las empresas delirantes, las cuatro calamidades que determinan la decadencia de la estirpe de los Buendía, las mariposas disecadas, los pergaminos que debían cumplir 100 años, el tren amarillo, las mujeres que flotan, la destrucción del laboratorio de alquimia, la locura de José Arcadio, el recorrido del hilo de sangre, el sueño de los cuartos infinitos y la galería de los espejos paralelos, el aire de soledad, la peste de la proliferación; la llegada de las bombillas eléctricas, el cine, el gramófono y el teléfono en la estación del tren; la llegada de Mr. Heber y Jack Brown, la levitación de Remedios, la huelga de los obreros, el asesinato de 3.406 obreros, las mariposas amarillas y muchas más.

Reseña preparada por Leonardo Gutiérrez Berdejo

Cómo dar vida a las palabras para atrapar al lector

Cómo dar vida a las palabras para atrapar al lector

Escritura Creativa / Por Inteligencia Narrativa /

Escribir una historia no consiste únicamente en amontonar palabras sobre el papel. Si el propósito total de la narración fuese contar una historia, nos limitaríamos a escamondar y resumir el contenido, dejando a la vista tan solo los acontecimientos más importantes y relevantes. Aquellos que, en su base, constituyen la historia en sí.

La inmensa mayoría de libros pueden resumirse en pocas palabras, dejando como resultado la trama desnuda y directa. Leyendo dicho resumen conocerás la historia. Vale, te perderás los detalles y se omitirán personajes secundarios, pero conocerás la misma historia al fin y al cabo. Todo resumido en unas pocas palabras.

Entonces, ¿por qué leer 500 páginas cuando podemos reducirlo todo en un par de párrafos? ¿qué nos aportan todos esos personajes secundarios tan «prescindibles» para la trama principal? ¿qué importan los detalles en las descripciones, cuando estos no alteran en absoluto la trama? ¿qué nos importa a nosotros los lectores conocer las manías más personales de los personajes y los detalles más insignificantes de cada lugar, cada objeto, cada escena… ¿qué importa todo eso? ¿No sería más fácil resumir la historia, el concepto en sí, y así el lector se ahorra tener que leer tropecientas páginas?

Al fin y al cabo los detalles se olvidan. Si hace al menos tres años desde la última vez que leíste tu libro favorito, seguramente ahora sólo recordarás lo más esencial de la historia. Habrás olvidado a los personajes secundarios y todos los detalles habrán desaparecido de tu memoria. Entonces, ¿qué diferencia la lectura de un libro de 500 páginas de la de un resumen del mismo libro de 20? Total, al cabo del tiempo vas a recordar lo mismo, ¿no? ¿Donde está la gracia de leerse la versión larga de la historia? ¿Por qué no es mejor leer un resumen y ya está?

La respuesta a este interrogante es muy simple y evidente:

Porque la auténtica magia de las historias no consiste en conocer el argumento, sino en vivirlo. Hay momentos que no se pueden resumir, hay sensaciones que no se pueden explicar, emociones que no puedes entender si no estás delante cuando se manifiestan. Por eso leer un resumen de un libro es tan «espectacular» como mirar una foto de la aurora boreal. ¿Por qué iba a preferir ver una foto de las luces del Norte, pudiendo verlas en vivo y en directo? Es exactamente la misma distinción que existe entre leer un resumen y leer el libro completo.

Toda esta magia, todas estas emociones y sensaciones tan vívidas que se manifiestan durante la lectura no serían posibles sin el poder de las palabras.

El poder de las palabras.

Las palabras tienen poderes. Sí, poderes. Son capaces de despertar sensaciones increíbles con solo pronunciarlas. Afectan a nuestra mente y cuerpo de un modo que nunca llegaremos a comprender totalmente. Y esto no es sólo cosa mía, existe una teoría basada en la psicología, en la lingüística y en la informática que asegura que este poder es real. Es lo que se conoce como la PNL.

¿Qué es la PNL?

La PNL (Programación Neurolingüística) es un método cuya premisa principal consiste en que nuestra mente se organiza por palabras. Desde esa premisa, podemos alterar nuestros pensamientos con nuestras palabras. Por ejemplo, la PNL afirma que la manera en la que te hablas a ti mismo moldea tu mente y por tanto crea tu realidad. Si quieres cambios en tu vida debes cambiar las palabras que moldean tus pensamientos. Basta con saber cómo se codificó un pensamiento para descodificarlo, cambiarlo por otro y volverlo a automatizar.

Las palabras tienen una influencia inmensa en nuestra vida, pues son las herramientas que utilizamos en todas nuestras relaciones sociales. Basta un comentario amable para ganarse un amigo y una frase inoportuna para romper una amistad. Las palabras tienen el poder de crear y destruir, literalmente. Nunca las subestimes.

Si nuestro vocabulario es pesimista, es porque somos pesimistas. Si nuestro vocabulario es optimista, es porque somos optimistas. Así de simple. Para hacer que las palabras influyan en tu vida te basta con escribirlas o pronunciarlas. Un «te quiero» despliega una sonrisa y un «te odio» desata una punzada en el corazón. Y no dejan de ser palabras.

A estas alturas ya te habré convencido de la importancia de las palabras. Entonces, si una simple palabra es tan poderosa que puede desatar amor y odio según se emplee, ¿qué pasa con los libros? Montones de palabras cargadas de emociones y poder¿cómo usarlas adecuadamente?

Escribir desde el alma.

Algunos pensaréis que las historias son ficción, que no ocurren de verdad. Aparentemente solo son un amasijo de letras. Pero ese amasijo es capaz de desatar emociones reales. Nuestros lectores pueden llorar cuando un personaje querido muere, pueden sentir rabia e impotencia cuando el villano se sale con la suya, o ternura cuando ese chico tímido declara su amor.

Si lloras cuando tu personaje favorito muere, esas lágrimas son reales.

Llegados a este punto deberías entender por qué hay que tomarse muy en serio el papel de escritor, pues sobre tu pluma recae una gran responsabilidad. Narrar es crear. Las palabras van construyendo un universo en la mente del lector mientras sus ojos sobrevuelan las páginas. Narrar también es sentir. El escritor debe sentir la historia que escribe si pretende que sus lectores puedan disfrutar de las sensaciones que hay plasmadas en las hojas.

Una historia tiene que mostrarse como algo real, aunque sea obvio que se trata de fantasía o ciencia ficción. Pero las palabras deben inspirar confianza y credibilidad en lo que se está diciendo. De modo que la historia resulte más convincente y sea más fácil sumergirse en ella.

Míralo de esta manera: un amigo te cuenta algo que le ha ocurrido a un conocido suyo. Es algo increíble, difícil de creer, pero te lo está diciendo tu amigo en quien confías plenamente. Entonces interpretas esa historia como algo real, aunque ni siquiera tengas pruebas fehacientes de lo ocurrido. En ese caso, ¿por qué no te ibas a creer lo que te cuenta un libro? ¿Y si el escritor está escribiendo algo que ha vivido? ¿Qué marca la diferencia entre la realidad y la ficción?

No dejan de ser historias, más o menos creíbles, pero historias al fin y al cabo. La clave está en cómo las percibes.

Leer y escribir con los ojos de un niño.

Todo es más maravilloso y divertido si se ve a través de los ojos de un niño, especialmente si hablamos de literatura. La magia de las palabras es más efectiva en niños, quienes tienen un potencial creativo inmenso y una imaginación sin límites. Ellos experimentan los emociones y sentimientos plasmados en las páginas con más intensidad y  viveza que la mayoría de lectores.

Cuántos niños han esperado su carta de Hogwarts tras leer Harry Potter. Cuántos han fantaseado con encontrar un portal a Narnia en su armario. Cuántos han soñado con visitar la Tierra Media tras leer El Hobbit. Los niños perciben la realidad que hay detrás de la ficcion. Por eso muchos de ellos realmente esperan que les llegue una carta de Hogwarts. Están totalmente convencidos. Y cuando no les llega la carta, rompen a llorar porque piensan que no son magos.

Esta percepción tan inocente es la que debe acompañar al escritor si pretende dar vida a las palabras. Pues no puedes hacer que algo cobre vida si ni tú mismo te lo crees. No estoy hablando de hacer caso omiso a la razón y escribir desde la ignorancia, donde todo puede ser falso o real al mismo tiempo, hablo de escribir con ilusión y ganas. Piensa en el poder de las palabras, piensa en lo que vas a despertar en tus lectores, piensa en cómo quieres vibrar con tu obra. Así lograrás que todo sea más real; tus personajes cobrarán vida, los lugares que imagines existirán en la mente colectiva de tus lectores y las aventuras que narres alimentarán la imaginación de la gente.

Utiliza las palabras sabiamente. Colócalas acertadamente en los diálogos para que estos transmitan exactamente aquello que quieres inspirar. Ten siempre en cuenta cada palabra, cada entonación, cada descripción del mundo… Imagina a tus personajes y haz que cobren vida en tu mente. Transporta esa vida sobre el papel gracias a la magia de las palabras y ejerce tu voluntad sobre sus acciones.

Recuerda que las historias son ficción, no son reales. Pero las emociones que despiertan sí lo son.

De la RAE: Curiosidades de la lengua española.

«Nunca lo hubiera dicho»: nuevo libro dedicado a las curiosidades sobre la lengua española

21 de marzo de 2022

Llega a las librerías Nunca lo hubiera dicho, un libro dedicado a curiosidades sobre la lengua española, que da inicio a la colección Hablantes, una nueva línea de divulgación lingüística avalada por la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE). Publicada por Penguin Random House bajo su sello Taurus, y edición al cuidado de la académica de número y escritora Soledad Puértolas.

En Nunca lo hubiera dicho se abordan de manera clara y amena asuntos poco conocidos, curiosidades y anécdotas relacionados con la historia del español, el léxico, la ortografía o la gramática: castellano o español, el mito del español más puro, la discreción de la letra hache, los acentos que engañan, la palabra que no se puede escribir… 

«Al hablar, al expresar o poner por escrito pensamientos, emociones, ilusiones y sueños, somos nosotros, los usuarios de la lengua, la razón de ser de los diccionarios, de los manuales que se refieren a ella y de estos textos de vocación divulgativa dirigidos al amplio público lector, que responden a uno de los objetivos primordiales de las academias», explica la académica Soledad Puértolas.

LA COLECCIÓN

«Nunca lo hubiera dicho»

Hablantes responde al propósito de la RAE y la ASALE de acercar el conocimiento de la lengua a un amplio público lector. El uso de la lengua nos plantea muchas preguntas y suscita en nosotros inquietudes, dudas, curiosidad e interés. La lengua, reflejo de nuestra historia, está llena de señales del pasado. A la vez, aspira a captar las novedades del presente y está atenta a cuanto sucede en el mundo en los diferentes ámbitos de la vida. El futuro también forma parte de la lengua. Hechos, pensamientos, teorías, problemas, emociones, sentimientos, sueños: todo cabe en ella, todo busca ser expresado y comunicado. Hemos creado el lenguaje para tratar de entendernos unos a otros. Nosotros, los hablantes, somos, al mismo tiempo, los creadores y los usuarios de la lengua. A ellos, a todos nosotros, quiere dirigirse esta colección.

En diferentes volúmenes, se abordará un amplio abanico de temas referidos a los distintos aspectos de la lengua: historia, etimología, ortografía, puntuación, gramática, semántica, dudas más frecuentes, modismos, diversidad, extranjerismos, neologismos…

Se ha querido resaltar el carácter protagonista de los hablantes al llevar al título de la colección la palabra que hace referencia a ellos, a nosotros. Hablantes es el participio presente del verbo hablar. Lleva en sí la idea de la continua creación de las palabras, recoge el pasado e intuye el futuro. Engloba a personas de diferentes edades, sexos, países y condiciones. Sus tres vocales configuran una mayoría de sonidos abiertos, que, unidos por la amalgama que forman las consonantes, nos invitan a hacer uso de las palabras, a interesarnos más por la forma en que hablamos, a emplear el lenguaje con claridad, con precisión, con estilo. Como hablantes, queremos adentrarnos por los caminos internos y más o menos ocultos de la lengua, volver a recorrer con nueva mirada los senderos más anchos y conocidos, disfrutar enteramente de este instrumento insustituible que es la lengua y ampliar nuestra capacidad de expresión y de comunicación.

En palabras de Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española, «el XVI Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Sevilla, 2019) aprobó un ambicioso programa que incluye, como parte esencial, una nueva iniciativa con el propósito de ampliar esa línea de trabajo y de ofrecer un servicio renovado a la comunidad hispanohablante. El primer fruto de esta iniciativa es una nueva colección de libros divulgativos, Hablantes, que tratará distintas cuestiones de interés en torno a la lengua española. Esta nueva orientación está destinada a un público amplio y heterogéneo, no especializado ni de perfil educativo o profesional, pero interesado en saber más sobre la lengua que hablamos».

Corrección de estilo y ortotipográfica

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Corrección de estilo y ortotipográfica

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En este artículo intentaremos responder a una de las dudas que nos plantean muchas personas que diariamente nos consultan sobre nuestro servicio de corrección de textos: ¿Qué diferencias hay entre una corrección ortotipográfica y una corrección de estilo?

Algunos autores se muestran reacios a permitir que alguien corrija su libro porque creen que la corrección es una invasión a su estilo o una reescritura del textoNada más alejado de la realidad. Continúa leyendo y conocerás las principales maneras de corregir un texto y las características de cada una de ellas.

¿Necesitas una corrección de un texto? ▶️Más información aquí◀️.

Corrección ortotipográfica: definición

Hay distintas maneras de corregir un texto. La más superficial es la corrección ortotipográfica. La corrección ortotipográfica consiste en ajustar el texto a las normas ortográficas dictadas por la Real Academia Española (RAE).

Corregir tildes, puntos, comas, «b» y «v», etc., son tareas propias de una corrección ortotipográfica.

Pero este tipo de corrección también abarca todo lo relativo a la tipografía, es decir, al correcto uso de los espacios, las cursivas, los saltos de línea, las cajas de texto y demás opciones de formato.

Corrección de estilo y ortotipográfica: diferencias

La corrección ortotipográfica no indaga el sentido del texto, se limita solamente a cuestiones de forma.

En cambio, la corrección de estilo parte de una lectura global del texto y una reflexión sobre su significado. En una corrección de estilo, el corrector ayuda al autor a expresar el mensaje con claridad, de manera que el lector sea capaz de comprenderlo sin inconvenientes.

Simplificar el vocabulario cuando sea necesario, corregir el uso impropio de giros y modismos, eliminar vicios gramaticales… estas son solo algunas de las tareas que implica una corrección de estilo.

Corrección de estilo de un libro

La corrección ortotipográfica y la corrección de estilo no son muy útiles por separado. Imagina que has corregido completamente la ortografía de tu libro, pero el mensaje no se entiende bien.

O imagina el caso contrario: un texto que se comprende claramente, pero está lleno de errores ortotipográficos.

Un servicio profesional de corrección de textos debe incluir ambas correcciones para garantizar un libro optimizado tanto en cuestiones de forma como en cuestiones de fondo.

¿Qué se realiza antes, corrección ortotipográfica o de estilo?

En realidad, no hay una única forma de corregir un texto. Hay algunos correctores que realizan la corrección ortotipográfica antes de corregir el estilo del texto. También hay correctores que se encargan primero del estilo y luego se ocupan del aspecto ortotipográfico.

Lo más común es hacer ambas correcciones a la vez, y luego hacer una última revisión exhaustiva de lo estrictamente formal, es decir, la ortografía y la tipografía.

Cómo hacer una corrección de estilo

Muchos autores desean corregir su libro por sí mismos. Es posible que lo consigan, pero también es poco probable.

Para corregir bien un texto hay un único camino: estudiar lengua y literatura durante muchos años.

Hay algunos correctores autodidactas. Otros (la mayoría) tienen una sólida formación universitaria en morfología, sintaxis, historia de la literatura, semiótica, lenguas extranjeras y un interminable etcétera.

Además, un buen corrector tiene conocimientos sobre el mundo, desde las últimas tendencias de Twitter hasta las civilizaciones prehistóricas. Evidentemente, no puede especializarse en todo, pero, para ser buen corrector, hay que tener un fuerte espíritu crítico y una mente curiosa.

Corrección de estilo_infografia
Infografía corrección de estilo

Corrección de estilo editorial

Hasta hace algunos años, la corrección de texto era algo inaccesible para la mayoría de escritores. No nos referimos a los autores famosos, aquellos que publican en grandes sellos multinacionales. Para ellos, todos los servicios editoriales estuvieron garantizados desde siempre.

Pero los autores independientes, sin contratos con una editorial, estaban obligados a corregir su libro por sí mismos o a buscar ayuda de un familiar o un amigo con muy buena voluntad y pocos conocimientos sobre lengua.

Los tiempos cambiaron, ahora tú también puedes contratar a un corrector profesional a través de editoriales de autoedición, como la nuestra, donde puedes elegir los servicios que necesites para la edición de tu libro.

Blog de corrección de estilo

Hay muchos blogs dedicados a la temática de la corrección de estilo, tanto en América como en España. En ellos puedes encontrar información específica y resolver tus dudas sobre el uso correcto de la lengua.

Te invitamos a recorrer nuestro blog, donde encontrarás toda la información que necesitas para publicar tu libro con calidad profesional y venderlo en todo el mundo.

Corrección de estilo en inglés

En inglés, la corrección de textos se denomina proofreading. La palabra proofreading también suele traducirse en español como «corrección de pruebas».

Un sinónimo de proofreading es proofing. En inglés, al corrector de textos se lo denomina proofreader.

Nuestra editorial solo corrige textos en español, incluidas traducciones desde el inglés, el francés o cualquier otra lengua.

Corrección de estilo: carrera

La inmensa demanda de correctores de textos ha causado un aumento considerable en la oferta educativa para formarse en esa disciplina.

Es cada vez más habitual encontrar nuevas carreras de pregrado, grado y posgrado que te ofrecen formación como corrector profesional.

La carrera de corrector literario es gratis o hay que pagar para estudiar, dependiendo del país en el que te encuentres. Realiza una búsqueda y descubre las opciones educativas sobre esta fascinante área del conocimiento.

Formación en corrección de estilo

Los contenidos que se enseñan en la carrera de corrector de estilo varían de un país a otro y de una institución a otra.

Pero, en general, te enseñan lo siguiente:

#1. Ortografía

Este es el aspecto básico de cualquier corrección de texto. La mayoría de las personas asocian la tarea del corrector a poner tildes, puntos, mayúsculas… y no se equivocan, es una parte fundamental del trabajo.

#2. Gramática

La gramática estudia las distintas variaciones que se dan en cada categoría gramatical, por ejemplo, conjugación de los verbos, flexión de los sustantivos, declinación de los pronombres, etc., y las relaciones de las palabras en la oración: sujeto, objeto directo, núcleo sintáctico, etc.

#3. Lingüística

La lingüística es el estudio científico de la lengua. Abarca la ortografía y la gramática, pero no se limita solo a estos aspectos normativos.

La lingüística ofrece una perspectiva global sobre las lenguas humanas, teniendo en cuenta su aspecto social e individual, la expresión oral y escrita, la lectura, la adquisición del lenguaje y los procesos cerebrales implícitos en ella, etcétera.

#4. Escritura creativa

Escribir y corregir son tareas diferentes, pero estrechamente vinculadas. Un buen corrector debe ser capaz de intervenir el texto lo mínimo e indispensable para que el mensaje sea transmitido con claridad.

A veces, estas intervenciones implican la escritura de una oración o una línea de texto. Para escribir ese texto, por más breve que sea, es necesaria una formación específica.

#5. Experiencia como corrector de estilo

Todo lo dicho anteriormente no tiene ningún valor sin una práctica constante y prolongada. La experiencia hace al maestro y lo más recomendable es contratar un corrector cuyos antecedentes puedas comprobar.

Manual práctico para la corrección de estilo

La Real Academia Española pone a disposición del público en general un fragmento de su manual sobre corrección de textos: el Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica.

Puedes adquirir el libro completo online.

RAE: corrección de estilo

Además del libro mencionado, también puedes contar con recursos gratuitos para comenzar tu formación como corrector de textos.

Lo principal es tener siempre a mano el Diccionario de la lengua española, que se puede consultar de manera completamente gratuita.

También puedes buscar información en la sección Dudas rápidas del Portal lingüístico de la RAE.

Otra excelente opción es el Diccionario panhispánico de dudas, pero ten en cuenta que es una publicación un tanto desactualizada.

Por último, te recomendamos la Fundación del Español Urgente (Fundéu), donde puedes buscar respuestas a dudas cotidianas, y también la cuenta de Twitter de la RAE, RAEinforma, que responde consultas en pocas horas.

Amazon: corrección de estilo y ortotipográfica

Es cada vez más difícil negar que la autopublicación de libros es la mejor opción para autores de todo el mundo.

Con Amazon KDP puedes publicar en ebook o en papel y recibir hasta el 70 % de las ganancias por tu libro. Eso es ampliamente más que lo que ofrecen las editoriales tradicionales.

Amazon KDP es una excelente oportunidad de negocio para los autores independientes. Lamentablemente, muchos de ellos no saben que un libro con errores de ortografía y gramática causa el rechazo inmediato de muchísimos lectores.

En la actualidad, Amazon no ofrece el servicio de corrección de textos. Pero no te preocupes, somos expertos en autopublicación y no solo podemos corregir tu texto hasta en el más mínimo detalle, también podemos ayudarte a publicarlo con calidad.

Corrección ortotipográfica

Una corrección ortotipográfica tiene, como su nombre lo indica, dos partes. La primera de ellas corresponde a la ortografía. En esta parte del trabajo, el corrector corrige cualquier falta ortográfica que pueda encontrar en el texto: tildes, empleo incorrecto de las letras («s», «c» y «z», por ejemplo), uso inadecuado de los signos de puntuación, construcción defectuosa de abreviaturas, etc.

Todo esto se realiza teniendo en cuenta las recomendaciones de la Real Academia Española y su última actualización de las normas ortográficas realizada en 2010.

Por otro lado está la corrección tipográfica. Con este tipo de corrección se unifica el uso de comillas, cursivas y negrita en todo el texto, pero también se eliminan espacios sobrantes y se hace una revisión exhaustiva del índice, las citas, la bibliografía y las notas al pie. Además se controlan el interlineado y los saltos de página, entre muchos otros aspectos tipográficos.

En el siguiente ejemplo podrás comparar un texto sin corregir con otra versión del mismo texto luego de una corrección ortotipográfica:

Texto sin corrección

Si aun no tienes el “documento” yo te lo envió. Así puedas verlo tú también, En base a él definitivamente sacarás tus propias conclusiones. Eh hecho todo lo posible por esconderlo. Si los enemigos lo hayan definitivamente estarás en problemas,. Toma esta navaja. Si tienes problemas, defiéndete con la misma. Contra esos «pillos», la previsión y el cuidado es la mejor estrategia para defenderse de esos pillos  Adios!

Texto con corrección ortotipográfica

Si aún no tienes el «documento» yo te lo envío. Así puedes verlo tú también. En base a él definitivamente sacarás tus propias conclusiones. He hecho todo lo posible por esconderlo. Si los enemigos lo hallan definitivamente estarás en problemas. Toma esta navaja. Si tienes problemas, defiéndete con la misma. Contra esos «pillos», la previsión y el cuidado es la mejor estrategia para defenderse de esos «pillos». ¡Adiós!

Como podrás advertir, la corrección ortotipográfica mejora notablemente el texto, pero no es suficiente por sí sola porque no contempla todas las clases de fallos textuales posibles. Por eso es muy común que queden muchos errores en el texto después de la revisión ortotipográficaPara corregir completamente un texto, además de la comprobación ortotipográfica, es necesaria una verificación de estilo.

Corrección ortotipográfica_infografia
Infografía corrección ortotipográfica

Corrección de estilo

En una corrección de estilo se trabaja desde un enfoque más literario. Se revisan el vocabulario, la sintaxis, la expresividad y, sobre todo, se procura ayudar al autor a cumplir su objetivo comunicativo de manera eficiente.

Con ese fin, se realizan los cambios mínimos indispensables que dan como resultado un texto óptimo en corrección y de fácil lecturase eliminan muletillas y repeticiones innecesarias de ideas, se introducen conectores para dar mayor coherencia al textose simplifica el uso de oraciones subordinadas innecesarias, etc.

Para realizar una buena corrección del estiloel corrector primero debe leer razonadamente todo el texto e identificar el estilo propio del autor. A continuación, debe procurar que ese estilo sea respetado de manera homogénea en todo el texto, ayudando al autor a obtener una mejor versión de su propia obra.

Es importante aclarar que, si bien los correctores son profesionales muy experimentados en la corrección de textos de toda clase, jamás toman decisiones arriesgadas por su propia cuenta y, ante dudas que no pueden resolver con sus conocimientos, consultan inmediatamente al autor del texto.

Debemos tener en cuenta que una corrección estilística muy «intensa» puede hacer que el autor no reconozca el texto como suyo, algo que puede provocarle decepción y enojo.

Veamos cómo funciona la corrección de estilo con el texto del ejemplo anterior:

Texto con corrección ortotipográfica

Si aún no tienes el «documento» yo te lo envío. Así puedes verlo tú también. En base a él definitivamente sacarás tus propias conclusiones. He hecho todo lo posible por esconderlo. Si los enemigos lo hallan definitivamente estarás en problemas. Toma esta navaja. Si tienes problemas, defiéndete con la misma. Contra esos «pillos», la previsión y el cuidado es la mejor estrategia para defenderse de esos «pillos». ¡Adiós!

Texto con corrección ortotipográfica + corrección de estilo

Si aún no tienes el «documento» yo te lo envío. Así puedes verlo tú también. Con base en él sacarás tus propias conclusiones. He hecho todo lo posible por esconderlo. Si los enemigos lo hallan definitivamente estarás en problemas. Toma esta navaja. Si tienes dificultades, defiéndete con ella. La previsión y el cuidado son las mejores estrategias para defenderse de esos «pillos». ¡Adiós!

Como podrás ver, el sentido del texto sigue siendo exactamente el mismo desde la versión sin corregir hasta la versión totalmente corregida, pero, sin duda, el texto final permite una lectura más ágil y agradable, sin contar que ya no tiene errores ortotipográficos.

Independientemente de la calidad artística de tu trabajo como escritor, publicar un texto correcto en ortografía y estilo es una manera de mostrar respeto por el lector y compromiso con tu profesión.CLIC PARA TUITEAR

Necesitas ambas correcciones

Afasia: la lucha de un cerebro contra la nada

Hay enfermedades que afectan a las neuronas que procesan el lenguaje. La pérdida de cualquiera de estas capacidades lingüísticas nos afecta como ninguna otra discapacidad. Porque los seres humanos somos seres lingüísticos.

Por Mamen Horno

18 abril 2022

Si hay una cosa que me inquieta del ser humano es nuestra capacidad de banalizar los milagros que nos rodean cada día. Una planta naciendo entre el asfalto, la posibilidad de engendrar un hijo, una amistad que te acompaña durante toda la vida. Si uno lo piensa despacio, son esas cosas las que dan sentido a la vida y, sin embargo, de tan habituales, no somos capaces de pararnos y maravillarnos por ellas. Hasta que se pierden, claro. Ahí es cuando su silenciosa presencia de antes se convierte en una ausencia que se escucha a gritos.

Esto es, precisamente, lo que ocurre con el lenguaje. Que seamos capaces de expresar con palabras nuestros pensamientos es uno de los milagros más fabulosos con los que contamos, fruto de una íntima imbricación de biología y cultura. Y, como todo milagro, pasa desapercibido. Hasta que se pierde y, sin él, la nada amenaza con habitar por completo nuestro cerebro. Una nada absoluta que no solo nos roba las relaciones sociales, sino incluso nuestro pensamiento y nuestra autonomía. 

Porque hay determinadas enfermedades o accidentes que afectan a las neuronas que procesan el lenguaje. Tras la despedida de Bruce Willis y la avalancha de noticias que han seguido a la noticia, seguro que todos sabéis de qué hablo. Puede ser un ictus, un traumatismo craneoencefálico (provocado por un accidente de tráfico, por ejemplo), una infección viral o un proceso degenerativo de demencia. Sea por lo que fuere, algunas redes neuronales se ven comprometidas y se pierde la capacidad de pronunciar de forma fluida los sonidos del habla, o la de comprender lo que escuchamos, o la de crear frases adecuadas o, por supuesto, la de acceder a las palabras que necesitamos expresar. La pérdida de cualquiera de estas capacidades lingüísticas nos afecta como ninguna otra discapacidad. Porque lo veamos o no, los seres humanos somos, entre todas las cosas, seres lingüísticos.

Afortunadamente para nosotros, nuestro cerebro es maravilloso y es capaz de sobreponerse al daño neuronal. Gracias a su plasticidad y con la terapia adecuada, otras neuronas pueden llegar a ejercer las funciones lingüísticas perdidas. Es un largo camino, complejo y frustrante, sobre todo al principio, pero esperanzador en cualquier caso: si el daño neuronal ha sido puntual, podemos albergar la esperanza de ser quienes fuimos; si, por el contrario, se trata de una enfermedad neurodegenerativa, es posible ralentizar en cierto modo los síntomas. En ambos casos, un equipo multidisciplinar de especialistas (neurólogos, psicólogos, logopedas, terapeutas, pero también lingüistas) pone todo su conocimiento y experiencia en acompañar al enfermo en su tarea de recuperación. 

Y digo acompañar porque, sin lugar a dudas, el protagonista de la recuperación es la persona que tiene afasia. Será ella la que tendrá que luchar contra la nada, repetir ejercicios, impedir el bloqueo del desánimo. Los profesionales que trabajan con ella hacen bien en observar detenidamente las estrategias que, de forma intuitiva, lleva a cabo para vencer la incomunicación. La terapia no deja de ser una sistematización científicamente probada de lo que el cerebro ya intuye que puede hacer.

Es difícil ponerse en el lugar de una persona con afasia, pero es un ejercicio de empatía muy beneficioso, tanto para los que la sufren, como para los que no somos conscientes de lo que implica tener lenguaje con el que verbalizar nuestros pensamientos. Os animo a que, ahora que Hollywood ha puesto el foco en esta realidad, no dejéis pasar la oportunidad de conocerla de cerca. Hay enfermos y profesionales que cuentan su experiencia en redes sociales y hay obras de ficción, como Las gratitudes, de Delphine de Vigan, que nos permiten entenderla mejor. Ojalá este foco de interés que se ha despertado no sea flor de un día.

No.281 / mayo 2022

Periodismo bajo ataque

Mamen Horno

(Madrid, 1973) es profesora de lingüística en la Universidad de Zaragoza y miembro del grupo de investigación de referencia de la DGA Psylex. En 2002 publicó el ensayo ‘Lo que la preposición esconde’ (Prensas Universitarias de Zaragoza).

AFASIA

BRUCE WILLIS